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El Universo de los Cuatro Dioses

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El Universo de los Cuatro Dioses

Mensaje por Nitch el Miér Feb 10, 2016 7:20 am

El Universo de los Cuatro Dioses



Spoiler:


Hace mucho tiempo existía un mundo que se hacía llamar “El Universo de los Cuatro Dioses”. Genbu (que tiene la apariencia de una tortuga y una serpiente), Seiryu (el cual posee la apariencia de una dragón), Suzaku (con la apariencia de un fénix) y Byakko (que tiene la apariencia de un tigre blanco); estos eran los Dioses encargados de dar equilibrio y protección a los seres que vivían en su mundo; y en particular, los habitantes humanos eran quienes les rendían culto y tributo, siempre agradeciendo los dones que les habían dado sus divinidades.

En la humanidad, por cada Dios, había siete Clanes, 28 en total. Cada Clan contaba con una característica especial que la deidad representante les otorgaba: el manejo de un elemento básico, poder mental y habilidades físicas. Cada destreza o don era única para cada Clan.

De entre los Clanes, por cada Dios, había un Sabio que lo representaba; éste, por supuesto, surgía de entre los líderes de todos los Clanes. De esta forma, esos cuatro Sabios eran quienes al final decidían el rumbo y destino que tomaría su gente en el mundo.

Asimismo, cada Clan tiene su líder y en el caso del Clan del cual proviene el Sabio, éste además de las funciones que su cargo le daba, debía dirigir su propio Clan con ayuda de asesores.

Los líderes, por su parte, eran elegidos preferentemente por herencia genealógica; es decir, el primer descendiente del líder era el que ganaba el cargo. En otros casos, al no haber un descendiente, se elegía al miembro más fuerte del Clan.

En un inicio cada Clan era fiel a su Deidad, por lo que únicamente entre los Clanes de una misma deidad podrían relacionarse entre sí como parejas; no obstante, fue inevitable que incluso los Clanes que reverenciaran a deidades diferentes se relacionaran. Esto trajo la posibilidad de mezclar las habilidades, siendo pocos los Clanes que obtuvieron mayor beneficio al poder manejar hasta tres elementos, tal como fue el Clan Hatsui o el Clan Ashitare. También se decía que aquellos que habían mantenido la pureza de su elemento podrían ser terriblemente poderosos: aquellos dominaban por completo la tierra, agua, fuego o el metal.

Como fuera, la mezcla de estas habilidades, además de beneficios, también provocó competencia y riñas entre los Clanes. Esas peleas se mantuvieron presentes por muchos años y en algunas ocasiones, influía en las decisiones de los Sabios, quienes, sin evitar la subjetividad y de acuerdo a sus intereses, polarizaban su apoyo a uno o más Clanes en especifico.

Al final, los Clanes de Genbu y Seiryu, se caracterizaron por traer caos y los Clanes de Suzaku y Byakko buscaban siempre el orden en el mundo.

-Fue justo en medio de esa guerra, cuando comenzó la historia que vamos a contarles.


-¡Bayel, No te robes la atención del público! ¡Yo también quiero hablar!– dijo una jovencita de unos 18 años, cabello y ojos de color negro, impetuosa y alegre.

-Sí, si ya te tocará tu turno-agregó una chica de semblante más sereno, cabello castaño oscuro y ojos color verde, cuya edad parecía un poco mayor a la de su compañera.

-¡Por supuesto que no! ¡Acapararas todo!

-Anda, anda, Chiri, está bien… prosigue tú, no seas escandalosa.

-Bien….

Las dos chicas encargadas de contar aquella historia siguieron con el relato.

-En ese entonces, ese mundo en realidad no era muy distinto al que existe en la actualidad… incluso los monstruos que reinaban y eran temibles ¡aun los podemos encontrar!-

-Chiri haz el favor de no desviarte del tema.

-¡Pero hay niños! ¡Hay que ponerle un poco de emoción al asunto! ¡Confía en mí! Como decía, pocos (ni siquiera los monstruos) supieron cómo inició todo….


Aquella vez… era una noche fría, de luna menguante y aire sonoro; lejos se apreciaba un pueblo oriental, rustico y tradicionalista. Cerca del lindero del bosque, el Líder del Clan Amefuri sintió una presencia extraña, temible y poderosa. Era perceptivo y lograba darse cuenta que el cambio del viento y el silencio reinante no era natural. Era como si en ese lugar existiera un ser extraño o un monstruo. Fue a investigar, ya que ahora que ostentaba el cargo del Líder, debía demostrar que tenía las capacidades de liderazgo y protección para con su Clan. Ese día nunca imaginó que su vida cambiaría radicalmente.

Cerca de un rio cercano vio la silueta de un niño. La siguió y, aun cuando la perdió de vista, la buscó; tardó bastante hasta descifrar su camino y con ello comprender que él debía cruzar el rio si pretendía saber quién era ese niño.

El Líder del Clan extendió su mano y en ella mostró un Dije de jade blanco que colgaba de un cordón. Lo puso frente a él y preguntó en su mente; como respuesta el Dije se empezó a mover, giró y luego calmó su movimiento meciéndose hacia adelante y hacia atrás.

-Debo seguir…-Suspiró el Líder del Clan Amefuri, como si su decisión partiera de los movimientos del Dije. Alzó la mirada al rio y planeó una forma para cruzar. Estaba concentrado y no se percataba de lo que sucedía a su alrededor.

De repente, un fuerte susto le hizo olvidar el plan que estaba creando en su mente. El niño que buscaba estaba a su lado.

-¿Quién eres?-Preguntó claramente sorprendido.

-Soy el Líder del Clan Tomo. Por lo que veo quieres seguirme ¿o me equivocó? ¡Ven conmigo y te aseguro que te mostraré grandes cosas!- El niño sonrió.

-No lo creo; en realidad solo quería saber qué es lo que pretendías hacer aquí en este bosque.

-Uhmmm. En serio ¿solo querías saber eso?... Creo que has escuchado el llamado de los dioses. ¿o no?

-En realidad no lo sé, solo sé que es raro ver a un niño a estas horas y en este lugar ¿Estás perdido?

-No tan perdido como lo pareces tú ¿Por qué no me sigues?… pueden venir grandes consecuencias. Por cierto… eso se lo mencioné a tu padre.

-Gracias por invitar…. Pero no, no tengo por qué seguirte.

-Aburrido. Tú también vas a desoír la advertencia que le hice a tu padre… Los del oriente suelen caracterizarse por ser tradicionalistas. Pero como nuevo líder y heredero del Clan Amefuri es momento que decidas tú propio destino… ¿no lo crees?

El líder del Clan Tomo, era muy peculiar y pese a su imagen se decía que era uno de los Sabios más antiguos… Ese día, como otros, mostraba la apariencia de un niño de no más de 12 años, su rostro se mostraba un tanto travieso y como siempre, entre sus características corporales resaltaba el tono azul de su cabello y de sus ojos.

-En verdad ¿solo vienes a verme para que yo te siga?…

Por su parte el líder del Clan Amefuri, era nuevo entre los regentes, joven de unos 20 años, cabello negro y ojos color castaño; su padre, el anterior líder y reconocido Sabio, tenía poco de haber fallecido.

-No pensé que un niño podría ser uno de los grandes Sabios.-Continuó.

-Las apariencias engañan, lo sabes… Muchos me han considerado como terrible, por las decisiones que he tomado, pero soy solo un niño cualquiera... Y tú… no hace poco tiempo has dejado de ser un niño. Ahora de repente tienes las obligaciones de un adulto. En verdad ¿quieres el destino que te espera? Por lo que vi tu propio Dije, te dio la respuesta.

…Tu familia siempre ha esperado mucho de ti. Que tengas logros. Que sobresalgas por sobre tus demás parientes. Que mantengas con bien a tu madre, quien ha velado por ti, en ausencia del padre, que a pesar de ser uno de los grandes Sabios de este mundo, se ocupó de dirigir los siete Clanes de Byakko descuidando a su familia… Ahora, te piden que seas el mejor líder… que mantengas estable la red que tiene en equilibrio todo este mundo. Pero acaso… ¿no tienes dudas en todas esas expectativas? Vives complaciendo a todo el mundo, no quieres problemas y les das la razón a los asesores, sin saber si ellos están tomando la decisión adecuada; no acaso quisieras una oportunidad para escapar y ser Tú por primera vez. En eso tu padre fue un cobarde…


-Mi padre no fue un cobarde…

-¡Claro que sí! Si no hubiera oído el llamado, no se hubiera vuelto un hombre vacio…En estos momentos estaría vivo y tu… posiblemente podrías tomar el rumbo que desde un inicio deseaste. No seas necio. Cambia tu destino y la historia de todos… Si no escuchas este llamado y vienes conmigo… pronto serás un “hombre vacio” y otro ocupará tu lugar para tomar el recorrido. Yo…siendo un niño he llevado la prosperidad a los Clanes del Dios Seiryu y ahora si me permites ayudarte… lograremos juntos la prosperidad de todo éste mundo.

El líder del Clan Tomo, se caracterizaba por ser manipulador, su imagen de niño era una de sus principales herramientas para conseguir sus objetivos. El líder del Clan Amefuri no era tonto, pero sí muy inexperto: sabía que el líder del Clan Tomo era el Sabio representante de los Clanes pertenecientes al Dios Seiryu y por lo tanto reconocía que debía que ser cauteloso y, con ello confiar en sus propias habilidades para no ser manipulado. Pero a la edad de 20 años, uno lo es todo… menos cauteloso.

-Mi padre, junto al Sabio de los Clanes del Dios Suzaku, trataron de detener muchas de las acciones que realizaste y que perjudicaron a otros Clanes. No tengo la razón del porque seguirte…

El niño no lo tomó muy bien, estaba enojado.

-Bien… conviértete en un hombre vacio… regresa al regazo de tu madre… cumple las expectativas de todos los de tu Clan y muere en el proceso…

-No… espérate. Tampoco….esto…. esto no puede quedarse así… Yo… yo no quiero tomar el mismo camino que tomó mi padre. Quiero seguirte, pero que te quede claro, es difícil confiar en ti…

-No dudes y sólo hazlo.


El líder del Clan Amefuri, decidió aceptar la invitación de niño. Empero, por parte de la gente de su Clan, existía cierto recelo, ellos temían que la influencia del Líder del Clan Tomo fuera para mal, incluso los asesores aseguraban que aquella decisión no era la más acertada, para no decir que era fatal. Pero pese a la falta de apoyo, el joven y novato líder se mantuvo firme en su decisión.

Los demás Clanes que reverenciaban a Byakko, estaban sorprendidos por la decisión de joven regente de los Amefuri. Los Clanes Tokaki, Tatara, Kagasuki y los Toroki, por su naturaleza más sociable, habían decidido apoyarlo. Por otra parte, los Clanes Ekie y Subaru estaban dispuestos a hacer lo que fuera por desacreditar a ese líder, que a su decir “traería el caos” y destruiría el mundo.

Pese a lo que sucedía, con ayuda de los consejos del líder del Clan Tomo y gracias a su influencia en los otros Clanes que reverenciaban a Seiryu, el líder del Clan Amefuri, logró adquirir mayor reputación; además, por su fuerza, gran agilidad, y gracias a la quinesis heredada por su Clan, era difícil que perdiera una batalla, algo que de inmediato le aseguraba prestigio. Es importante añadir que ese joven también era reconocido por su bondad y capacidad para ayudar a otros.

Todo lo contrario de lo que se había pensado en un inicio, algunos incluso llegaron a pensar que aquel niño (líder del Clan Tomo y Sabio de los Clanes de Seiryu) terminaría cediendo a la influencia favorable del joven líder del Clan Amefuri y por lo tanto fuera más misericordioso. La verdad que en un inicio aquellos rumores y creencias eran ciertas.

Las aventuras para ambos líderes fueron reconocidas por todos; habían logrado causar admiración al ayudar a Clanes de Genbu y Suzaku, poco a poco, todo parecía indicar que por fin, después de mucho tiempo habría un equilibrio entre todos los Clanes.

Pero, no siempre la gente se alegra de los éxitos de otros.

La lideresa del Clan Tomite, berrinchuda, demandante y egocéntrica, miembro de los Clanes Genbu, ansiaba obtener la misma reputación que el líder del Clan Amefuri y, para ello, decidió ganarse la estima de ellos que se estaban volviendo representantes famosos: los líderes del Clan Amefuri y del Clan Tomo. Por su amabilidad, el Superior del Clan Amefuri aceptó la participación y ayuda que ella pudiera ofrecer para vencer monstruos y apoyar a otros Clanes; pero por el contrario, tuvo rechazo del Regente del Clan Tomo, quien como un niño pequeño, se llenó de celos e ira. En un inicio, los tres anduvieron juntos, pero gracias a la labia de la lideresa del Clan Tomite, logró obtener la confianza inapelable del joven líder del Clan Amefuri. Algo que no consintió el Líder del Clan Tomo.

Como consecuencia, el Líder del Clan Tomo decidió regresar y dejar solo al Líder del Clan Amefuri. Pensó que por aquella acción, lograría hacer regresar a su amigo, sin embargo, al no tener una respuesta deseada y ver que su colega no siguió sus pasos, su enojo se incrementó; en un inicio trató de controlarse, pero como el señor del mar, su carácter voluble seguía nublando su juicio. Su paciencia terminó por descontrolarse principalmente al confirmar que, quienes habían decidido apoyarlo, solo era por dar soporte al Líder del Clan Amefuri. Estaba llenándose de un resentimiento que pronto desataría una tormenta.


El líder del Clan Amefuri, por su parte, había seguido con su plan de establecer el equilibrio del mundo; aunque le pesaba el abandono de su amigo líder del Clan Tomo, reconocía que este estaba en un error al tomar la decisión de irse, dejando en el abandono todo lo que habían logrado juntos; conociendo a su amigo, sabía que éste se estaba guiando por los celos y la envidia y alimentarla, regresando o arrepintiéndose, no sería lo más prudente.

La líder del Clan Tomite, decidió aprovechar esa separación, y dada su facilidad de palabra promovió y prometió nuevas ideas de comunión entre los demás Clanes. Llegó un punto en que el joven líder del Clan Amefuri, convencido de la buena voluntad de la lideresa le ayudó a sobresalir en aquel mundo competitivo. La líder del Clan Tomite se engolosinó al probar las delicias del reconocimiento de otros y por su puesto quiso más.

Muchos, aunque sorprendidos por el cambio repentino en aquella compañía del líder del Clan Amefuri, aceptaron que vendría una nueva época.
También tenía confianza de que, por el tiempo concurrido y con los logros alcanzados con el Líder del Clan Amefuri, el líder del Clan Tomo retomaría su posición de Sabio y ahora con otra mentalidad; por lo tanto, tomaría decisiones que sirvieran para el bien común. Algo en lo que todos se equivocaron.

Es importante señalar que, por ese entonces, seguía sin haber un Sabio que representara a los Clanes de Dios Byakko; muchos apostaban que por el repentino reconocimiento y gran estimación de parte de otros Clanes, el líder del Clan Amefuri lograría obtener esa posición heredando así a su padre, y más por tener la ayuda del líder del Clan Tomo, pero no fue así.

Por mientras, aparte del líder del Clan Tomo, que era Sabio de los Clanes del Dios Seiryu; seguían con vida dos Sabios más, el que representaba a los Clanes del Dios Genbu y la que representaba a los Clanes del Dios Suzaku.

Con la llegada de su compañero errante: el líder del Clan Tomo, los otros Sabios decidieron brindarle su apoyo. Aunque cada uno a su manera.

La Sabio de los Clanes del Dios Suzaku era una mujer fuerte, líder del Clan Hotohori, tenía conocimiento directo de cómo se movían las estrellas y advirtió en muchas ocasiones que una sombra cubría el mundo; le aconsejó a su compañero que tuviera serenidad y calma; ya que dependiendo de las decisiones que tomaran, podrían desencadenar el fin de todo.

Por su parte, el Sabio del los Clanes del Dios Genbu y lider del Clan Umiyame, era reconocido por haber enfrentado a grandes peligros y era famoso por sus logros y hazañas; se atrevía a todo, sin importar los riesgos… pero también se llenó de ambición y fue quien, en su momento, generó discordias y guerras gracias a su unión con su compañero: el Sabio de los Clanes del Dios Seiryu. Gracias a esta antigua amistad, el Sabio del los Clanes del Dios Genbu, alimentó la ira que prevalecía en su compañero.

La Sabio de los Clanes del Dios Suzaku, comprendió las intenciones de su colega, el Sabio del los Clanes del Dios Genbu y por lo tanto intentó interceder y hacer entrar en razón al líder del Clan Tomo, pero en una fiera batalla, ella fue muerta por el Sabio del los Clanes del Dios Genbu.

–Ya es hora de que tengamos nuevos Sabios, no lo crees Reich…

El líder del Clan Tomo no se asustó con ese acto, su mirada, en aquel eterno rostro infantil, mostraba tristeza y pesar. No había podido evitar aquel desenlace.

-Hace años que no ocupó ese nombre. Cuando somos Sabios perdemos una identidad, lo sabes. Somos sombras de los Dioses que veneramos.

-Es momento de demostrar que sin nosotros, los Dioses no son nada.- renegó el Sabio del los Clanes del Dios Genbu.

-Por cierto…. La líder del Clan Tomite, también reverencia a Genbu, tal como tú y tu Clan, lo han hecho hasta hoy; Aun no entiendo ¿por qué ir en contra de ella y ayudarme a separarla del Líder del Clan Amefuri? fácilmente podrías convencerla con tu influencia de Sabio de los Clanes de Genbu...

-Hace tiempo que ella hace lo que le plazca… No escucha mis consejos. Aunque creo que sigue bien tus consejos: Hacer tu propio destino… y es momento que yo también haga el mío.

A partir de ahí el Líder del Clan Tomo comprendió el problema que conllevaba el actuar de su colega el Sabio de los Clanes de Genbu. Decidió interactuar solo, hasta donde pudiera, por ello fue directo a ver a el líder del Clan Amefuri. Con gran pena, descubrió que el reconocimiento social tenía cegado a su amigo.

-Vuelve a tu casa, regresa y cede… deja atrás a la Líder del Clan Tomite-Pidió.

-No pensé que tú me dijeras esto. Por primera vez soy más grande que mi propio padre, he traído la paz a este mundo con tu guía y ahora gracias al apoyo de la líder del Clan Tomite hemos avanzado. Mejor sigamos los tres, en adelante… nos haces falta.

-Estas cegado. Es momento de regresar ¡deja atrás el poder que ostentas! antes de que sea demasiado tarde.

-Pensé que me entenderías.

-En cada persona existen intereses egoistas, incluyéndome. Todos planean obtener una retribución o ganancia.

-¿Incluyéndote?

- El líder del Clan Amefuri… es el único que pude crear la red de armonía en este mundo; El líder del Clan Tomo, es el único que puede servir de base y raíz para poder colocar aquella red que sostenga al mundo. – Explicó. -Ambos debemos trabajar en conjunto… yo lo sabía y por eso busque a tu padre y luego a ti. Reconoce que nos necesitamos, ahora más que nunca.

-Tú eres el que me sacó del pueblo y me enseñó el mundo. Ahora ¿me pides que regrese? Estas equivocado.

- Ahora lo veo, al igual que tu padre, eres necio y pretendes hacer las cosas a tu manera… Termina el ciclo que iniciaste… o todo será demasiado tarde.


Nadie sabe qué tan equivocado se está cuando toma una decisión. Solo el tiempo demostrará si estábamos en lo correcto.

Con el paso del tiempo empezó la guerra. La lucha entre los Clanes del Dios Seiryu y los Clanes del Dios Genbu, ambos dirigidos por sus Sabios, era terrible. Muchos pensaron todo había iniciado por culpa del líder del Clan Tomo, quien tomaba venganza al haber perdido el apoyo del líder del Clan Amefuri.

Por supuesto, la líder del Clan Tomite aprovechaba el caos para infundir esa idea en su compañero el regente del Clan Amefuri. Este último, creyendo ciegamente en las palabras de su compañera actual, pidió apoyo del resto de los Clanes del Dios Byakko en la guerra, y ahora sin recelo, todos aceptaron, por lo que la batalla se intensificó.

Los líderes de los Clanes del Dios Suzaku, estaban solos en la guerra. Tras el fallecimiento del Sabio que los representaban, tenían que decidir a quién apoyar y no podían elegir a un Sabio al no haber concilio entre los líderes de los otros Clanes a causa de la enemistad que prevalecía. En un inicio tomaron una decisión imparcial de no ayudar a ningún bando, y de alguna forma fueron los que lograron abrir la brecha para que “los ajenos al mundo” los visitaran, entre ellos una joven de nombre Yū, quien gracias a su intervención, pudo obtener la fuerza que les permitiría a los Clanes del Dios Suzaku poner una defensa, en la que nadie de los Clanes ajenos los agredieran.

La pelea duró al menos un par de años más; los visitantes “ajenos al mundo” volvían de forma esporádica, cambiaban parte de la historia y ayudaban, pero las cosas no mejoraban mucho.

Por ese entonces otro rumor prevalecía: El Líder del Clan Tomo había adquirido un poder prohibido, con ello había dado muerte al Sabio representante de los Clanes de Genbu, también con ese conocimiento se daba por hecho que era él, quien había matado en su momento a la Sabio de los Clanes de Suzaku. Por supuesto nadie conocía la verdadera realidad, como para desmentir esos rumores.

-De esta forma, los Clanes del Dios Suzaku, al hacer caso de los rumores, decidieron apoyar a los Clanes del Dios Genbu y Byakko para por fin derrotar al Líder del Clan Tomo.

- Por su parte, el líder del Clan Tomo no estaba solo, los Clanes del Dios Seiryu, con su ayuda, habían alcanzado la fuerza del "yo ascendente", de manera que sabían defenderse, atacar y revivir; la pelea a la larga cobró la vida de muchas personas.

Dos personas más se habían unido a la plática de las dos chicas, eran Owen y Eire, éste último con la imagen de un varón, esta vez mostraba su cabello color negro y ojos de color rojizo, al parecer su verdadera apariencia. Bayel continuó el relato.

-Con el tiempo la duda se sembró en algunos Clanes de la resistencia y se unieron a la oposición con los Clanes del Dios Seiryu. Pero eso no hizo sino empeorar las cosas. En una especie de fusión le brindaron mayor poder al Líder del Clan Tomo, quien con la fuerza desencadenada, y aun mostrando la apariencia de un niño reflejaba una maldad terrible. El Líder del Clan Tomo, siendo un ilusionista, lograba entrar en las personas, envenenar su mente, y apoderarse del cuerpo; si no mataba el alma de la victimas, guiaba la mente de las personas bajo su poder para tomar decisiones, se piensa que así ganó la “simpatía” de los Clanes de resistencia.

Nada podía detener al Líder del Clan Tomo, hasta que miembros de los Clanes de Seiryu decidieron dejar de apoyarlo. Aquello fue un duro golpe para el jerarca. El líder del Clan Ami, al controlar espíritus, pudo protegerse lo suficiente y ponerle un alto; pero al final su fuerza era menor, por lo que no hubo más remedio que morir torturado por causa del Líder del Clan Tomo.

El resultado provocó que la Líder del Clan Su, en venganza del ahora difunto Líder del Clan Ami, dirigiera un último combate contra el Líder del Clan Tomo; fue terrible pero decisivo; la Líder del Clan Su murió derrotando a su oponente, pero se dice que el Líder del Clan Tomo, aprovechándose del poder recién adquirido del difunto Líder del Clan Ami, había hecho que su espíritu trasmutara a otro cuerpo. Pese a ello, era un hecho que el cuerpo de aquel niño estaba muerto.

Sin una base o una raíz en la que apoyarse, cualquier estructura termina por derrumbarse. El último Sabio estaba derrotado y los Clanes estaban debilitados. Algunos aprovecharon la confusión, entre ellos la Líder del Clan Tomite fue la primera en promoverse como nueva Sabio de los Clanes del Dios Gembu y por su puesto quien no le ofreciera atención y reverencia, merecía la muerte.

Al líder del Clan Amefuri se le ofreció la posibilidad de ascender a Sabio, pero no lo aceptó, debido a que con la muerte de su amigo estaba devastado. Eso posiblemente fue un gran error.

Dejó que la líder del Clan Tomite y otros líderes ambiciosos, junto con su respectiva gente, impusieran decisiones que afectaban la armonía ya de por sí quebrantada. Si alguien osaba a ir en contra de lo dispuesto, sin decir más era eliminado.

Muchos pidieron ayuda al líder del Clan Amefuri, pero este sentía una gran culpa por el destino del ahora muerto Líder del Clan Tomo, por lo que tardó en reaccionar y tomar fuerzas. Cuando lo hizo, aun debilitado trató de convencer a otros Clanes, pero son pocos los que querían ir en contra del sistema opresor.

A la larga, el líder del Clan Amefuri, quedó prácticamente solo… fue al Clan Tomo, para saber quien había heredado el rango del líder, pero se topó con la sorpresa de que no había un líder que los representara, a decir de los del pueblo: el Líder del Clan Tomo volvería, que solo buscaba el cuerpo adecuado.


-En muchas ocasiones se rumoró que había personas que eran poseídas, pero nadie logró develar el misterio. Por su puesto pensaban que era el “Líder” del Clan Tomo, cuyo espíritu seguía con vida.

-Entonces el abuelo es malo.

-No lo es pequeña Elwing. Tranquila. Eiré miró a los presentes. -Son muy chicos para que entiendan, y no creo que su madre tome a bien que les hallamos contado todo esto.-Dijo y miró a los hijos de Noelle que observaban atentos.

-Puede que tengas razón-Añadió Bayel. –Pero en estos momentos no sabemos que podremos encontrarnos, es mejor que estén prevenidos y es más seguro que con eso sabrán cuidarse, aun cuando nosotros estemos al tanto de ellos.

-Es cierto, hay muchos monstros en cada pueblo. No sabemos tampoco si hay alguien más además de nosotros, el señor Reich y el joven Kei; ya sabemos que después de la batalla decisiva los Clanes prácticamente desaparecieron. Quienes sobrevivieron fueron aquellos quienes han sido los representantes del Clan junto con sus familiares directos. –Mencionó Chiri.

-O sólo el representante…-Añadió Eire.

-¡Oh! lo siento Eire no fue mi intención recordarte que nadie de tu familia existe.- añadió Chiri, haciendo más énfasis en ese aspecto. Eire suspiró resignado.

-No es tu culpa. Como sea… con o sin ayuda debemos arreglar esto rápido.

-También ayudaremos a regresar a abuelito.- Dijo el pequeño Finnick y Elwing asintió.

-Seguro que sí. Para eso deberán comportarse y no meterse en problemas…

-¡Si, tío Eire!- Afirmó Lugh que se había mantenido callado durante todo ese tiempo.

-¡Que ternuritas! –Exclamó Chiri. -Bayel, tengamos un hijo.

-Te mandaré a operar del cerebro si sigues con eso…

-Entonces… ¿el Tío Owen es del Clan Suzaku?…-Preguntó Elwing a Owen.

-No mi cielo, mi caso es especial… represento a tres Clanes del Dios Suzaku, los Clanes Tamahome, Nuriko y Hotohori. Pero dejémoslo así, es confuso explicarlo. Eire es representante del Clan Ashitare, Chiri es del Clan Chiriko, Bayel es del Clan Hatsui y Joan es del Clan Uruki. Kei es del Clan Amefuri, el único de su Clan, al igual que Eire...

Owen suspiró y Eire lo miró con cierta suspicacia, por ultimo volteó a ver el lugar en el que se encontraban y negó.

-Noelle y Joan ya tardaron…

Todos en ese momento se encontraban en una especie de edificación antigua, similar a un templo, donde a lo lejos se mostraba una espada clavada en el altar y sujeta por muchas cadenas. El lugar debido al abandono se mostraba tétrico e inseguro, por lo que los adultos, procuraban hacer un círculo que cuidara a los pequeños hijos de Noelle.

Spoiler:

1. Mansión del Cuadrante Norte de la Tortuga Genbu: UmiyameBoshi
(北方玄武: 危星)


Noelle y Joan se caminaban por aquella ciudad roída por el tiempo, la antigua ciudad del Clan Umiyame uno de los Clanes del Dios Genbu. Las edificaciones eran imponentes, dejaban ver gran belleza, pese a que muchas estaban derrumbadas. Las ornamentaciones circulares resaltaban y había grandes pasajes flanqueados por enormes pilares en los que fácilmente te podrías perder.

–No parece haber prácticamente nada y tampoco hay indicios de que exista alguien más… es extraño, hay algo que me hace sentir que no es así. –Noelle suspiró. - Por cierto… ¿En verdad podrás encontrar algo de comer en este lugar?- Cuestionó a Joan.

-Creo que sí. Aun no estoy del todo segura, pero he visto algunas plantas… reconozco como identificar si son comestibles. No se preocupe Guardiana Noelle, encontraremos algo para que sus hijos no sufran de hambre, yo me haré cargo.

-Gracias…. Aun así esperemos que terminemos esto pronto.

Joan no supo que decir.

-Lamento que sus hijos estén en esta situación. Todo saldrá bien, yo tengo fe.- Le sonrió a Noelle, quien con un suspiró respondió a aquel gesto. Joan se puso un poco nerviosa.

Al parecer ambas habían estado explorando el sitio, ya que venían de fueras de la ciudad, donde parecía haber un bosque oscuro en el cual era imposible detectar un camino que lo atravesara.

Noelle había usado uno de sus Link, el de Jack Sparrow, y con la brújula que invocaba, pudo identificar una posible ruta que los dirigiera hacia su padre Reich, y tras internarse en aquel bosque descubrieron una inscripción antigua y sólo entendible para Joan:

“¡Cuidado! monstruos grandes como mundos vagan amenazando al viajero… el que se atreva a enfrentar a alguno puede convertirse también en un monstruo; entre más fortalezas se tenga, la condena y el abismo por el que se tenga que pasar será inmenso…”.

Ambas decidieron no adentrarse más e ir con los demás para plantearles el problema.

-¿Que cree que signifique esa inscripción que encontramos?… - preguntó Joan.

-Que si mandamos a alguien fuerte, nos va a ir de la fregada… esa inscripción parecía más que nada una advertencia-  inquirió Noelle con un tono irónico. –El dilema es identificar quien es suficientemente débil, Owen y Eire ya son un problema por sí mismo, como para que nos metan en más conflictos con sus “superpoderes” incontrolables- Dijo algo divertida, como si se burlase de sus amigos.

-Podría ir yo…

-Joan que seas insegura, no quiere decir que seas menos poderosa entre todos nosotros. – Noelle la miró. –Tal vez Chiri o Bayel puedan hacer algo al respecto, pero eso ya lo decidiremos entre todos…

Juntas fueron a encontrarse con los demás en el castillo que sobresalía en la ciudad, una vez ahí se dieron tiempo para formar un plan. Pese a lo derrumbado de algunas estructuras, se veía que aquel sitio habría brillado por sus grandes edificaciones. Se sentía una paz, pero ésta era inquietante, como si algo los estuviera observando. En respuesta, Noelle no dejaba de vigilar a sus pequeños quienes corrían por los alrededores de aquella ciudad abandonada; sus compañeros fueron comprensivos, entre ellos se organizaron y al final, le dieron a conocer que Chiri iría primero a enfrentar lo que tuviera que luchar.

Chiri, provenía del Clan Chiriko, que es custodiado por el Dios Suzaku y como Owen, ella sabía manejar el fuego y expandirlo cual lava ardiendo; también se caracterizaba por ser sociable, por establecer comunicación con facilidad con otros y transmitir el interés de la gente al grado de fomentar una comunicación entre varias personas; debido a su actuar extrovertido, priorizaba las relaciones y no ponía mucho énfasis en los entrenamientos ni en el desarrollo de sus habilidades, por ello su conocimiento era escaso; ella procuraba atender asuntos que, a decir de su amiga Bayel, eran sin importancia.

Los niños también se enteraron de los planes que se llevarían a cabo, pero a ellos los mantendrían a una distancia prudente, por si las cosas se salían de control. Esta vez estaban de acuerdo que Noelle se encargara del cuidado de sus hijos junto con Joan. Mientras que Bayel con apoyo de Owen y Eire, se encargarían de ayudar a Chiri, sólo en caso de que ella no pudiera defenderse.

Al llegar al bosque, Noelle quedó junto con sus niños en el lindero, ahí los pequeños recogieron algunas plantas y con ayuda de Joan, eligieron cuales podrían ser buena opción para comer.

En el bosque, donde los demás se habían internado había un silencio espeluznante, parecía que el lugar realmente estaba abandonado.

Cerca de lo que parecía un gran roble, Lugh se quedó mirando al fondo de aquel bosque, parecía cautivado y emocionado; no prestó atención a los juegos que hacían sus hermanos; incluso, apenas asintió cuando escuchó a su mamá llamarle para indicarle que no debía alejarse.

Pronto un pequeño murciélago, el peluche que le habían regalado en navidad, apareció (tal como Jerry lo hacía con Noelle), Lugh lo había nombrado Ollamh y siempre jugaba con él cuando querían explorar juntos. Ésta vez, el murciélago lo invitaba a conocer más allá de aquel roble.

Sin prestar atención a las advertencias de su mamá, Lugh se encaminó por la ruta que los demás habían elegido al internarse en el bosque.

-Ese niño no sabe medir el peligro… veamos, esto se pondrá emocionante…- Se escuchó la voz suave de un joven.


Aquel joven se dispuso a seguir a Lugh, oculto entre los árboles, se abrió camino entre las ramas cortando aquello que le estorbaba a su paso con la ayuda de una guadaña cuya hoja emitía un destello de luz verde.

Por su parte, Lugh junto a su murciélago de peluche, se habían desviado ya del camino y en un sitio donde reinaba la oscuridad, apareció una pequeña luz, a la cual siguió curioso.

Esta luz se fue haciendo grande y al final comenzó a mostrar la imagen de un noble guerrero. En cuanto se fue viendo más clara la imagen, se notó que aquel hombre estaba equipado con un casco y una coraza de oro, y lleva una capa verde, una camisa de seda sobre su piel blanca y unas sandalias de oro.

En cuanto Lugh lo miró quedó sorprendido.

-Wow… - dijo con aquella expectación infantil. – ¿Usted es con quien debemos pelear?- Preguntó sin un atisbo de nerviosismo. Aquel ser no le respondió y Lugh tomó aire.

-Yo no soy fuerte.-  mencionó con sinceridad. – Hay muchos más fuertes que yo, como mi papá o el señor Sanae. Sé que lograré ser como ellos, algún día; quiero proteger a mis hermanos, a mi mamá y a mi papá, a toda mi familia. Aun me falta mucho, pero daré todo para luchar, para que podamos recuperar a mi abuelo.

Lugh se dispuso en posición de pelea, tal como Sanae le había enseñado; como un reflejo, el guerrero adoptó la misma posición, aunque con rapidez, éste último se lanzó al ataque. El combate era inminente. Cuando el guerrero atacó a Lugh, este retrocedió pero sin ceder en su defensa; pese a todo no había salido herido.

El guerrero volteó y le dijo:

-Eres honesto… Si uno exalta la verdad, esta lo exaltará. Si uno da fuerza a la verdad, esta lo hará fuerte. Si uno defiende la verdad, esta lo defenderá. Si uno eleva la verdad, esta lo elevará. Porque mientras defiendas a la verdad, esta estará en el lado adecuado y su ley no morirá jamás... Solo la verdad permite al soberano hacer que la tierra sea fértil y que cada niño que nace en la tierra sea digno. Se digno de tus palabras y logra tu propósito.

En ese momento un camino se abrió ante el pequeño, lo cual dejaba ver que sólo por esa ocasión no habría pelea. El murciélago revoloteó, Lugh lo miró sonriente.

-¡Lo logramos!-  Celebraron, el murciélago dio vuelta en torno al pequeño y se escondió.

-¡Lugh! – Noelle llegó al sitio donde se encontraba su hijo, ella había escuchado parte de lo que aquel guerrero decía al pequeño, pero por su preocupación no prestó atención a más. El guerrero desapareció pero el camino se mantuvo. Noelle fue a abrazar a su hijo con fuerza.

-Debes de avisar cuando te separes de los demás.-   le exclamó en cuanto se separó del abrazo y tras eso verificó que su hijo estuviese con bien.

-¡Mamá! El señor nos dejará pasar ¡vamos a ir con el abuelo!- Lugh dijo contento. Noelle miró hacia el camino y suspiró.

-Sólo promete que no volverás a irte sin avisar- se mantuvo insistente y firme.

-Sí, mamá. Lo prometo-Lugh asintió, aunque aún seguía emocionado.

-¡Me preocupaste!-  Mencionó Noelle con emoción contenida. -En estos momentos no hay que confiarse. Eres buen niño, sé que esto lo hiciste por tu abuelo, pero es mejor no separarnos ni estar solos ¿de acuerdo?

-Sí.- respondió el pequeño y abrazó a su mamá.

Tras Noelle, Joan, Elwing y Finnick llegaron; sorprendidos vieron el sendero y se reunieron con Noelle y Lugh. Pasó un poco de tiempo, cuando juntos decidieron ir a avisar a los demás; Joan fue la encargada de ir a buscar al resto de sus compañeros, aunque al hacerlo se tardó un poco, debido a que era fácil perderse en aquel oscuro bosque. Al parecer ellos no habían logrado encontrar algo más que solo arboles en aquel sitio.

Una vez todos reunidos se encaminaron a la siguiente ciudad; por supuesto, nadie notó que eran vigilados por aquel joven de la guadaña. 

Spoiler:

2.Mansión del Cuadrante Norte de la Tortuga Genbu: TomiteBoshi
(北方玄武: 虛星)

El camino por aquel bosque fue más tranquilo de lo que imaginaban, les dio oportunidad para seguir hablando y Elwing aprovechó para escuchar un poco más sobre la historia de su abuelo. Bayel como respuesta siguió con su relato:

-Una vez que el Líder del Clan Amefuri supo que su viejo amigo, el Líder del Clan Tomo podría regresar a la vida, decidió hacer todo lo posible por solucionar las cosas. Seguía sin mucho apoyo a causa del miedo que se había sembrado en la gente de esa época, pero no por ello su ánimo decayó. Él solo fue a enfrentar a la Líder del Clan Tomite. Se dice que en ese entonces la batalla fue terrible….

-Entonces ¿qué pasó después? – Preguntó la pequeña, aunque luego miró a lo lejos una sombra. -Mamá ¿qué es eso?- Preguntó mientras señaló aquel sitio.

Todos rodearon a los pequeños. Owen y Eire fueron quienes se decidieron ir a ver; no obstante, no tenían que acercarse mucho para escuchar el movimiento de un Ser gigante que rondaba por ahí, aunque no parecía estar solo.

Sin moverse ya del lugar esperaron un momento; los ruidos de aquella bestia se seguían escuchando, ya que parecía que al pasar entre los árboles, los empujaba y los hacía crujir de las raíces.

Eire era el más preparado para pelear con bestias gigantes, ello debido a su estancia en el mundo de God Eater; no obstante, muchas de sus habilidades seguían limitadas, como si estar en aquel lugar le impidiera hacer uso de sus ilusiones que habían sido heredadas por el Clan Ashitare, del Dios Seiryu; por lo tanto sólo quedaba defenderse físicamente y confiar que Owen también pudiera hacer algo, en caso de que fuese necesario.

Bayel también se acercó hacia donde se encontraba aquel Ser. Ella era del Clan Hatsui, perteneciente al Dios Genbu, y por lo tanto tenía todas sus habilidades intactas, razón por la que se mantenía un tanto confiada. Avanzó y junto con ella Owen y Eire también continuaron; el Ser que se encontraron era difícil de imaginar.


Era grande, pero en su cola, como si estuviera “atada” había una pequeña niña con orejas de gato, pensaron que la pequeña niña estaba en problemas, pero después descubrieron que de algún modo aquellos dos entes se encontraban unidos.

Chiri se acercó a donde estaban Bayel y los demás.

-¡¡¡Oh por Dios!!! ¡Vean esa criatura!- Gritó sin ninguna reserva y discreción. Como resultado Owen, Eire y Bayel hicieron un “Shhhh” callándola; no obstante, fue demasiado tarde. La niña con orejas de gato volteó a verlos.

-¡Fantástico!-  exclamó Owen.- Bayel ahora ve y trata de comunicarte con ella.

-¿Por qué yo?

-Eres parte de los Clanes del Dios Genbu, tal vez tengas un idioma raro que te permita hablar con las bestias que residen en los linderos de esos Clanes.

-¡Estas muy equivocado!

Eire se acercó más, ignorando a sus compañeros trataría de comunicarse con aquellos Seres. Por mientras los niños de Noelle, (que se habían acercado junto a su Madre) al igual que Chiri, exclamaron al ver a aquel ser extraño con un “¡Wow!” de emoción.

-¿Qué es eso?- Preguntó Elwing.

-¿Se come?- Añadió Finnick. Lugh quiso acercarse por sí solo pero Noelle le tomó de la mano, sin decir más.

-Estamos perdidos- Dijo Eire a la niña de orejas de gatos. –¿Sabes si el siguiente pueblo está cerca?- Dijo Eire y con las manos dibujó en el suelo una serie de casas y edificaciones. Aquellos Seres fusionados no parecían ser agresivos, incluso el ente oscuro bostezó de sueño y por su parte la niña de orejas de gato les señaló a los presentes el sendero a seguir; les miró, luego acercándose a la bestia con la que se encontraba fusionada le avisó que era momento para moverse y siguieron con su camino.

-Creo que no vamos tan mal…- Mencionó Eire, tratando de entender aquel comportamiento de la niña con orejas de gato.

-¿Entonces cualquiera podría haber hablado con ella? -Preguntó Owen.

-Awww, Mejor cállate.- le dijo Eire en tono cortante, por lo que se veía Owen y Eire se llevaban un poco mal.

Después de encontrarse con aquella bestia, continuaron hacia la siguiente ciudad.

Al llegar, vieron que la Ciudad del Clan Tomite, de los Clanes del Dios Genbu también estaba derrumbada, los edificios eran más altos y se encontraban colocados en torno a lo que parecía un gran barranco, cuyo vacio era tenebroso.


-¿En este lugar era donde vivía la Líder del Clan Tomite?- Preguntó Lugh.

-Así es y sólo espero que no encontremos a ningún heredero. Hasta donde sé nunca volvieron a simpatizar con Reich.- Mencionó Eire.

-¿Pensé que todos eran amigos de Reich?- Preguntó Owen.

-Que creas que todo el mundo te odia y quiere hacerte la vida de cuadritos es muy diferente.

-Oye…

-¡Dejen de pelearse, ya tenemos suficiente con estar aquí, como para que ustedes comiencen sus debates!-  Les reclamó Noelle, suspiró y nuevamente utilizó su Link para con la brújula de Jack saber por dónde dirigirse.

Al final tuvieron que rodear el barranco, caminando entre los edificios. Ahí encontraron una biblioteca cubierta de plantas, los libros prácticamente estaban desechos, pero algunos, debido al lugar donde se habían encontrado guardados, parecían haberse preservado. Pronto oscurecería y prefirieron quedarse a descansar y preparar algo para comer.
 

-El tiempo aquí corre muy lentamente.-  Comentó Bayel, que con un bostezo se recostó sobre una de las mesas que aun seguían en pie.

-Joan ¿cómo sabes leer las escrituras de estos libros?- Preguntó Chiri viendo que Joan seguía entretenida viendo algunos libros.

-Mi madre me enseñó mucho de herbolaria, también me explicó sobre como leer algunos escritos antiguos, entre esos había algo como lo que viene en estos libros, o el mensaje que descifré… pero en realidad es bastante difícil comprender algunos grafismos que se confunden…

-Es posible que Owen tuviera razón de que existe un lenguaje especial por ser parte de los clanes del Dios Genbu.- Concluyó Chiri.

-No…. No lo sé.

Precisamente, Joan era heredera del Clan Uruki, de los Clanes del Dios Genbu y pronto si lograban pasar, llegarían a la ciudad de ese respectivo clan.
Spoiler:

3. Mansión del Cuadrante Norte de la Tortuga Genbu: UrukiBoshi
(北方玄武: 女星)


Justamente cuando era momento de avanzar hacia la siguiente ciudad, se dieron cuenta que tendrían que atravesar un puente que cruzaba por la continuación del abismo que se encontraba la ciudad del Clan Tomite.

Ahí, el lugar se veía tenebroso, las nubes grises aumentaban y el frio se incrementaba; pero aquello no era lo único peligroso, abajo en el profundo abismo había algo oscuro que se movía. Debían decidir cómo actuar, si querían atacar sin que los niños salieran lastimados.

-Yo puedo servir de carnada.- Dijo Owen dispuesto a sacrificarse. –Eire, confío en que sabrás cuidar de Noelle y de sus hijos.

Eire miró a los pequeños niños de Noelle, quienes prestaban atención a las palabras que les daba su madre, sobre que “ahora más que nunca debían de mantenerse juntos”.

-No podré sólo y lo sabes.- añadió Eire con una nota de enojo. El no poder usar la mitad de sus habilidades le frustraba.

Decidieron dividirse. Bayel se quedaría con Owen y juntos pasarían primero para enfrentar cualquier cosa que apareciese. Con el avance por el puente, vieron que estuvieron en lo correcto.

De entre las profundidades emergió una serpiente con cabeza de dragón, parecía feroz e intimidante, su tamaño sobrepasaba a un edificio de al menos 10 pisos y parecía que su piel sobresalían grandes pinchos.

-Supongo que no es buen momento para arrepentirse… – Dijo Owen tomando saliva y miró a Bayel. – Te concedo la oportunidad de dar el primer golpe.

Bayel, aunque generalmente más tranquila y serena miró a Owen con cierta exasperación, pero el miedo no la dejó hablar. Como respuesta Owen continuó.

-Creo que eso fue un no. Mantente atrás. – Owen cerró los ojos y una esfera de fuego le envolvió. De esa esfera, se formaron plumas ardientes que se abrieron en forma de cuatro alas enormes, las cuales surgían en su espalda. Del primer par de alas de fuego se elevaron y de ahí surgió Zeit, el fénix, que de inmediato alzó el vuelo, seguido de Owen que usaba el segundo par de alas para volar; así juntos se dispusieron a afrontar a aquella serpiente.

Bayel miró, parecía atemorizada pero no paraba estar atenta a lo que sucedía. En ese momento Owen invocó una pira enorme de fuego que se lanzó directamente hacia aquel monstruo y luego se notó que el Fénix se lanzó a picar y rasgar la cara de aquel ser, y con ello empujarlo a la pira de fuego.

Bayel de repente recordó. Puso sus palmas juntas y comenzó a recitar una oración, aquello generó una especie de barrera de tierra que se edificó frente a ella. Eso provocó un terrible estruendo, pero sirvió de señal para avisar que los otros podrían pasar. De alguna forma, el plan funcionó.

Joan, Chiri, Eire, Noelle y sus niños, lograron entrar a la siguiente ciudad: La Ciudad del Clan Uruki, de los Clanes del Dios Genbu.

Este sitio era contrastante con lo que habían visto a la salida de la ciudad del Clan Tomite. Parecía calmo; pero, en ellos no reinaba la tranquilidad al estar preocupados por sus compañeros que estaban en pelea…

-Hay que esperar a que regresen Owen y Bayel…- Dijo Joan temerosa y Chiri asintió.

-No podrán solos contra esa bestia…

Sin embargo, Eire se negó.

-Hay que buscar un lugar seguro para los niños y después regresaré para ver como siguen Owen y Bayel.

Joan se mordió los labios y miró a Noelle, que dirigió su mirada hacia atrás y suspiró.

-Hagamos caso al consejo de Eire. – Miró a sus hijos que parecían asustados. – Owen y Bayel estarán bien, confió en que son fuertes…

Juntos tardaron bastante para encontrar un sitio que pareciera seguro; aquella ciudad se encontraba apostada en toda la montaña, y resaltaba por las plantas y árboles que rodeaban cada casa. Era difícil saber si ahí se encontrarían con algún animal peligroso. Al elegir una especie de cabaña que parecía segura, Joan y Chiri se quedaron fuera vigilando, por su parte Noelle y sus pequeños se quedaron dentro, y Eire decidió ir a ver como continuaban Owen y Bayel, para ayudarles en caso de que fuera necesario.

-¿Tú crees que los demás se encontrarán bien?…- Chiri suspiró.- Ha pasado mucho tiempo, incluso ya va a oscurecer. – Dijo con temor. Joan asintió y miró para enfrente.

-Se encontrarán con bien… La Guardiana Noelle dijo que confiáramos en ellos. –Suspiró. -Había escuchado que existían grandes Monstruos pero no pensé que fueran estos.

-Nos contaron a Bayel y a mí que, con el paso del tiempo, hubo Sabios que con su poder crearon seres espectaculares y terribles. Uno de ellos lo creó el señor Reich en su tiempo, con ayuda del Sabio de los Clanes de Genbu… No sé si sea ese monstruo que nos encontramos… pero se dice que la Líder del Clan Tomite, utilizaba a uno y supongo que era éste en particular. Como le contaban a Elwing, en su tiempo el Líder del Clan Amefuri decidió confrontar a aquella lideresa y cuentan que ella utilizó a aquella bestia… la batalla duró días y fue terrible para el Líder del Clan Amefuri que tuvo que desistir. -Chiri suspiró. -Como sabrás había ciertas reglas en las batallas entre los clanes; algunos eran débiles frente a otros y los únicos que podrían pelear en igual medida en tierras de los Clanes del Dios Genbu, eran los Clanes del Dios Suzaku, supongo que por eso el señor Owen, en ésta ocasión, decidió asumir por completo la pelea.

-¿Qué pasó después con el Líder del Clan Amefuri?

-Estaba tan debilitado que prácticamente estuvo a punto de morir. Se dice que gracias a los Clanes del Dios Suzaku, el Clan Tamahome y el Clan Nuriko, fueron quienes sostuvieron su alma, mientras cuidaban y fortalecían su cuerpo; con ello le permitieron seguir con vida.

-Tamahome y Nuriko, son los Clanes que el señor Owen representa…

-El señor Reich nos contó que durante las guerras, los Clanes Tamahome y Nuriko, decidieron unirse con el Clan Hotohori, para traer al Elegido de todos los Dioses.

-¿La Sabio de los Clanes del Dios Suzaku, la que habían matado, después tratar de convencer al señor Reich en su momento, era del Clan Hotohori, cierto?- Preguntó Joan quien conocía un poco de aquella historia.

-Sí. Esos tres clanes querían traer al Elegido. Decían que antes de que todo fuera un caos, existió un periodo donde solo un gobernante regia todo el mundo. Este gobernante era capaz de manejar todos los elementos y por lo tanto pudo traer la paz. No obstante, la tierra sufrió muchos cambios, terremotos, volcanes en erupción, inundaciones… el mundo se dividió… aquel Reino poderoso y prospero, no pudo contener el desastre y el gobernador murió protegiendo a su gente. Los clanes del Dios Suzaku, tenían la fe que Aquel que pudiera manejar todos los elementos, podría salvar el mundo…

-Pero no fue así…

-Claro que lo intentaron, mucho tiempo después, todo lo que pasó se quedó en la memoria de los sobrevivientes de los clanes… como con tu mamá, que te ha contado muchas anécdotas... Hasta donde sé, los descendientes del Clan Tamahome, el Clan Nuriko y el Clan Hotohori si se unieron y con ello dieron a luz a Owen, Reich siempre lo odió por nacer, ya que él según no debió existir y por ello puso a muchos en su contra…

-Esa ya es una historia muy vieja.- Dijo Noelle, quien intervino en la plática. – Lugh, Elwing y Finnick, ya están dormidos. –Añadió para calmarlas. Chiri y Joan miraron a Noelle y asintieron.

-Qué bueno que descansen después de este largo viaje.- Comentó Joan.

-Y faltará mucho por llegar a nuestro destino…- Añadió Chiri. - Apenas llevamos las ciudades de cuatro clanes del Dios Genbu… - Suspiró. - Faltan otros siete clanes más…

-Me preocupa que sigamos encontrando monstruos… - Añadió Noelle.

-Los Clanes del dios Seiryu se caracterizaron por criar grandes dragones… así que no tenemos buena expectativas.- Mencionó Chiri, como siempre sin ayudar mucho en sus comentarios.

-Leí en los libros que encontramos en la biblioteca del Clan Tomite, que en la ciudad del Clan Hikitsu existe un amuleto te llevará a donde quieras en éste mundo; ese amuleto lo poseían los sabios

-¿Seguirá existiendo ese amuleto?- Preguntó Noelle a Joan.

-No lo sé… pero creo que sí. Decía que al final cada amuleto regresa a su lugar de origen; pero en el caso de éste amuleto, el problema principal es llegar al árbol sagrado en el centro de la ciudad que ésta bajo el agua, escondido en una especie de laberinto.

Las tres oyeron un ruido proveniente de la casa y voltearon a ver: Elwing había estado escuchando y no pudo pasar desapercibida al mover la puerta.

-Mi niña ¿no puedes dormir?- Noelle le preguntó. Elwing asintió y fue a los brazos de su madre, quien la acurrucó en un abrazo lleno de cariño.

Mientras tanto en la pelea, Owen y Bayel seguían con la batalla. Owen logró contener a aquella serpiente, pero la fuerza en ambos era muy similar. Bayel no podía hacer mucho desde donde estaba y tuvo que buscar un camino diferente a aquel puente para poder llegar; no obstante, bajar a las profundidades no parecía nada seguro.

-¡EH! ¡DETENTE NIÑA! No creo que sea la solución… déjamelo a mí, espera a tu amigo, el descendiente de los Ashitare y avísale que pronto terminaremos con esa bestia.

El joven de la guadaña, volvió a hacer acto de presencia; Bayel le miró con enojo ( -“¿niña?- pensó irritada) pero no logró ver el rostro del joven que por supuesto era mucho menor que ella.

-¿Eres el descendiente del Clan Tomite?- alcanzó a preguntar.

-¿Ese Clan de cobardes? Por supuesto que no…son heredero del Clan Umiyame. Mi noble ancestro fue el último de los Sabios que vivió en tiempos de Líder del Clan Tomo. Pero dejémonos de aburridas presentaciones… voy a la acción…

Spoiler:
4. Mansión del Cuadrante Norte de la Tortuga Genbu: InamiBoshi
(北方玄武: 牛星)

La batalla contra aquella serpiente con cabeza de dragón duró un día más, aun pese a la ayuda de aquel joven desconocido.

Eire, junto con Bayel, no pudieron hacer más que mirar. Eire al ser descendiente de uno de los Clanes del Dios Seiryu no podía hacer mucho si se encontraba en las tierras de los Clanes del Dios Genbu, eso lo frustraba, ya que en verdad deseaba intervenir y Bayel no tenía tanta experiencia, por lo que estorbaría más que ayudar. Al final, Owen y aquel joven desconocido, lograron aplacar la ira de aquel ser monstruoso, que resistente sobrevivió y escapó.

-Ese maldito gusano… - Dijo Owen con enojo, estaba herido, pero no de gravedad. -Sabes moverte bien…- Miró a su compañero de pelea, pero este se había ido. –Al menos no salió tan herido…- Mencionó y se dejó caer. Recostado esperó a que su cuerpo descansara.

Pasó el tiempo y con ayuda de Eire y Bayel, Owen pudo ser atendido. Tenía severos cortes en el brazo y uno en la pierna que sangraban profusamente, como si la herida no quisiera cerrar. Bayel sabia curar con algunos menjunjes aquel tipo de heridas, y se dedicó un tiempo a buscar plantas medicinales con ayuda de Joan, para que pudieran sanarle. Tardaron otro día más para esperar a que las heridas en Owen sanaran un poco, cuando por la insistencia de él decidieron avanzar para ya no perder más tiempo.

Durante el viaje, los niños escucharon entusiasmados el relato de Owen sobre la pelea que tuvo. Los adultos por su parte insistieron en saber más sobre aquel misterioso joven que les había ayudado.

-Tiene como 14 años.

-Al menos le hubieras preguntado su nombre.-Reprochó Eire.

-Perdóname estaba ocupado en no morir.

-Pues entonces eres bastante debil…

Owen se contuvo en golpear a Eire y al verlos Noelle intervino.

-¡Ya cálmense los dos!- Reclamó.- Al menos todo pareciera indicar que esta ciudad del Clan Uriki es tan tranquila, tal como Joan. Pronto cruzaremos a la siguiente ciudad.

-Joan ¿Tu mamá vivió aquí?- Preguntó Finnick, quien junto con sus hermanos se mantenía atento a todas las historias que se contaban. Joan sonrió.

-No, por supuesto que no. Pero mi mamá me contó que aquí solo gobernaban las mujeres. Eran bastante fuertes, guerreras en muchas ocasiones. Creo que yo no heredé nada de eso…- Joan suspiró.

-¡Joan es valiente!- Dijo Lugh.

- Si ¡Nos cuidas y nos das de comer!- Añadió Elwing.

Así siguieron alentando un poco a Joan, para que no se dejara influir por su propia inseguridad.

La siguiente ciudad, del Clan Inami, de los Clanes del Dios Genbu, estaba oculta rodeada por grandes montañas. Para entrar había que cruzar grandes puentes, pero eso no era lo que más resaltaba. La ciudad era de un blanco brillante que se mantuvo casi intacto pese el tiempo. El lugar estaba bastante tranquilo, en silencio. Decidieron quedarse a descansar para que Owen siguiera recuperándose.

Lugh, Finnick y Elwing, querían explorar y conocer más del lugar y junto con su madre, encontraron que a las afueras había campos que eran sorprendentemente amplios y bellos; ahí los niños se dedicaron a correr y jugar.

Joan también había ido con ellos.

-Mi madre me contó que el Clan Uruki y el Clan Inami, se dedicaban al cultivo y a la cría de ganado respectivamente. Es posible que aquí aprovechemos para conseguir algo para comer.

Por suerte, así fue. Por ello, al poco tiempo Eire se dedicó a cazar al menos uno de los animales similares a las vacas, los cuales pastaban por aquel sitio. Pudieron comer más sustanciosamente y con ello reponer bastantes fuerzas, principalmente en Owen.

La siguiente ciudad estaba cruzando aquellos campos y cuando estuvieron listos se dispusieron a viajar. Por supuesto, no habían vuelto a saber nada más sobre aquel joven misterioso o sobre Kei y de Reich.

Lo más extraño de ese lugar, fue que al salir encontraron dos espíritus, el de una niña junto a una serpiente; ambos seres se movieron y les dirigieron hacia donde se encontraba la entrada a la próxima ciudad; ahí desapareció.

Nitch
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