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El Universo de los Cuatro Dioses Part. 2

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El Universo de los Cuatro Dioses Part. 2

Mensaje por Nitch el Dom Mar 06, 2016 6:46 pm

El Universo de los Cuatro Dioses Part. 2


Spoiler:


5. Mansión del Cuadrante Norte de la Tortuga Genbu: HikitsuBoshi
(北方玄武: 斗星)

-Valla ¿qué serán aquellos seres que nos guían hacia la salida? – Preguntó Chiri mirando a Joan.

Joan negó con la cabeza.

-Leí que había seres que se llamaban Sidh, eran llenos de luz y guiaban a los viajeros. Podrían ser de esos. Según son poderosos, pero pacíficos.

-Me alegra que sean pacíficos. – Añadió Owen con alegría sincera.

Mientras caminaban sintieron que se incrementaba la humedad del sitio.

-¿Los Sidh siempre han vivido aquí?- Preguntó Elwing curiosa. Joan meditó.

-Es posible… pero no leí mucho de ellos.

-¿Si ellos hablaran, podrían decirnos donde ésta tío Kei y mi abuelito?- Preguntó la niña a su mamá.

Los adultos meditaron aquello como una posibilidad.

-El problema sería entenderles.- Resolvió Chiri.

-¡Tío Eire habló con uno!- Dijo Finnick con emoción y Eire se sorprendió y le sonrió levemente.

- Tienes un buen punto, pero creo que fue una casualidad. Tendríamos que buscar como comunicarnos con mayor claridad con ellos…

-¡Ellos sabrán guiarnos!- Mencionó la pequeña Elwing con alegría y los hermanos de ella celebraron juntos. Los adultos por supuesto no quisieron quitarles aquella ilusión a los pequeños. Posiblemente nunca sabrían la manera de comunicarse con aquellos seres misteriosos; pese a eso, algo que podrían aceptar es que, si lograran hablar con esos entes, seguro les contarían mucho sobre lo que fue del mundo.

Pronto divisaron la entrada a la ciudad del Clan Hikitsu, del los Clanes del Dios Genbu. La primera sorpresa que se llevaron es que si pretendían entrar, debía ser nadando o por medio de algún barco que les permitiera moverse por aquel sitio. Al parecer no podrían entrar tan fácilmente y menos con tres pequeños que no llegarían muy lejos nadando.

Noelle volvió a intervenir. Nuevamente pidió ayuda a su link del Capitán Jack Sparrow, el cual le permitía invocar el Perla Negra como medio para viajar. De esta forma se adentraron por aquella ciudad.

Los pasajes eran muy amplios, por lo que no hubo ningún problema para que el barco pasara por los pasajes que se abrían ante ellos; juntos pudieron dirigirlo hasta la mitad de la ciudad; no obstante, una vez ahí el cielo y el mar se confundían, las aves parecían peces, aunque viéndolos de cerca eran similares a los peces voladores. El entorno era prácticamente mágico e inimaginable, tanto que sorprendía a los niños y a los adultos por igual.


Elwing en varias ocasiones se detuvo a ver que había una niña hecha de luz. Por su puesto, estaba muy intrigada y se quedaba viéndola por donde fuera que pasaran. Cuando decidía ir a preguntarle a alguien más si lo había visto, todos (incluso sus hermanos) lo negaban. Estaba curiosa en entender ese misterio, aunque no era tan aventada como su hermano Lugh, como para separarse e irse en busca de la niña.

Llegaron a un sitio en el cual pudieron embarcar en uno de los edificios.

-Este lugar también parece bastante tranquilo.- Comentó Owen - aunque creo que no me irá bien si tuviera que pelear aquí con fuego…

-Esperemos que no sea así. – Dijo Noelle con tranquilidad. -Supongo que debemos de buscar el amuleto.

La desventaja de ese instante es que al terminarse el uso del link Noelle tenía que esperar, al igual que con Eire, sus habilidades y gran parte de sus magias se encontraban bloqueadas o restringidas al ser hija de Reich, descendiente de uno de los Clanes del Dios Seiryu.

-Yo puedo ir a explorar.- Propuso Bayel.- y alguien me puede acompañar.

-¡Yo quiero ir!- Dijo Elwing. Algo que Bayel no supo responder por lo que miró a Noelle.

-Será mejor que Joan acompañe a Bayel. Qué te parece si nos ayudas a buscar un lugar donde descansar, ya después iremos a conocer más el lugar. Te lo prometo.- Mencionó y, aunque Elwing parecía un poco desilusionada, asintió.

-Veras que nos divertiremos mi cielo.- Dijo Owen con ternura.- También tenemos a Chiri para que nos siga contando sobre Reich y lo demás.

-¡Yo también quiero saber más!-  Dijo Lugh con emoción.

-¿Hubo más peleas?- Añadió Finnick con entusiasmo y Elwing no pudo evitar sentirse atraída por conocer más sobre aquella historia.

De esta forma, en lo que Bayel y Joan iban a explorar el lugar, los demás se alojaron en una de las edificaciones grandes que conformaban aquella ciudad.

-¿En qué nos quedamos?-  Pensó Chiri.

-El Joven de los Amefuri estaba muy herido.-  Recordó Lugh que tenia buena memoria.

-Cierto… Dicen que con esa experiencia cercana a la muerte, el Líder del Clan Amefuri se volvió muy fuerte. Esta vez con apoyo de los Clanes del Dios Suzaku que lo habían ayudado, fueron a convencer a otras personas, y con ello renovaron la confianza en gente de casi todos los Clanes del Dios Byako y de los Clanes del Dios Suzaku. Faltaba convencer a los demás… pero eso sería con el tiempo. Mientras eso pasaba… se dice que el Líder del Clan Amefuri en muchas ocasiones se comportaba extraño, como si estuviera ausente o distinto, a veces como si fuera más arrebatado e impetuoso; nadie lograba entender ese comportamiento aunque algunos decían que podía estar poseído o loco. Pese a eso, no podían desconfiar, la situación era grave, la Líder del Clan Tomite, junto con otros Clanes del Dios Genbu estaban firmes en batalla, su lucha no cedería. En aquella época se cobró la vida de muchas personas por parte de ambos bandos.

-¿Qué pasó con los Clanes del Dios Seidiu? – Preguntó Finnick.

- Los clanes del Dios Seiryu decidieron no inmiscuirse, aunque se dice que la Líder del Clan Tomite estaba convenciéndolos a que hicieran un pacto de comunión. Fue difícil para ellos ya que al ser débiles contra los Clanes del Dios Genbu, podrían tener más perdidas, de las que ya de por sí habían tenido en su momento. Aun así, los encargados en el Clan Tomo no aceptaron la ayuda de la Líder de los Tomite y por lo tanto, ella junto con otros compañeros, en un terrible asalto a esa ciudad, eliminó a casi todo el Clan Tomo. Por su puesto esto sirvió de advertencia y ningún Clan del Dios Seiryu decidió participar en apoyo con el Líder del Clan Amefuri, hasta que éste, infiltrándose en cada clan, pronunció un discurso que todos juraron lo habría hecho el difunto Líder del Clan Tomo. El Líder del Clan Amefuri no tuvo una respuesta rápida de esos clanes; no obstante, al final los Clanes Nakago, Soi y el no muy convencido Clan Ashitare, decidieron apoyarlos hasta las últimas consecuencias.

-Para ello cada Clan del Dios Seiryu que decidió apoyar a la causa mandó a sus mejores descendientes, pero en particular el Clan Ashitare prefirió enfocarse en crear alguien poderoso para derrotar no solo a la Líder del Clan Tomite, sino a otros Clanes fuertes, como al propio Líder del Clan Amefuri.- Añadió Eire.

-Entonces ¿Nos vas a traicionar?- Preguntó Owen con aparente temor, mientras se llevaba las manos a las mejillas. Eire se dio un zape en la frente.

-Sí, claro… como quiero hacer caso a las ideas dementes de mi madre, los traicionaré y seré poderoso…- Respondió en un tono irónico. -No digas tonterías Owen. Por supuesto que nunca seguiré los objetivos de mi Clan.- Suspiró, él mismo, por causa de su madre, ya había pagado las consecuencias de ambiciones de su propio Clan Ashitare.

-Y ¿qué pasó después?- Preguntó Elwing.

-Que gracias a los Clanes que en verdad querían apoyar al Líder del Clan Amefuri, planearon una última batalla, la cual duró bastantes años. Los líderes más fuertes se mantenían firmes, se dice que incluso el Líder del Clan Amefuri obtuvo habilidades que nadie de su Clan habría soñado… La agilidad, la quinesis y otros poderes se maximizaron en gran medida y todos pensaban que algo más, externo a él, se lo proporcionaba. Por su puesto nadie lo cuestionó, sus poderes servían para derrotar a varios, muchos temían o reverenciaban su poder; empero, el Líder del Clan Amefuri tenía un único objetivo, vencer a la Líder del Clan Tomite (que se había mantenido ausente en la batalla) y casi lo logra…

Antes de continuar con el relato, Chiri se detuvo al ver que Joan y Bayel regresaron. Todos les dieron la bienvenida y por el momento se centraron en conocer sobre las condiciones del lugar y los nuevos retos que debían vencer.

Mientras los adultos hablaban, los pequeños Lugh y Finnick también se mantenían atentos. Elwing por el contrario, había sido distraída por una pequeña luz, la cual mostraba la silueta de una niña que corrió lejos, por un pasillo cercano a donde se encontraban. Elwing decidió seguir a la niña, pero esta vez Noelle la detuvo a tiempo.

-¿A dónde vas Elwing? Es peligroso allá fuera. – Le dijo con firmeza.

-Es que… yo… vi algo… ¿mamá podemos ir?- se animó a añadir.

-Nosotros también vamos.- Dijo Lugh y Finnick asintió. Noelle miró a sus hijos y negó.

–Por esta vez no podremos ir todos. Es peligroso.

-¡Mamá!-  dijo Elwing en forma insistente. Esta vez Eire decidió interceder.

-No soy quien para recomendarte qué hacer con tus hijos, pero como tu amigo te aconsejo que por esta vez escuches a tu hija, tal vez hay algo que ella deba hacer…

-Nosotros cuidaremos a tus hijos.- Añadió Owen y tanto Lugh como Finnick lloraron y dramatizaron.

-Yo le acompaño Guardiana Noelle, así no estarán solas.-  Dijo Joan. De este modo, Noelle tenía la última palabra, miró a su hija y asintió.

-Está bien, Joan y yo iremos con Elwing; pero Lugh y Finnick, ustedes se quedaran aquí.

-¡Mamá!- Insistieron Lugh y Finnick.

-¡Hagan caso a lo que les digo! – señaló con gran firmeza y un semblante de enojo; con ello ambos niños se quedaron callados, al final seguirían las indicaciones de su mamá.

Al comenzar a caminar por aquella ciudad, Noelle, Elwing y Joan fueron testigos de ciertos fenómenos que eran difíciles de explicar. Entre ellos se percataron que el efecto que habían notado sobre los peces voladores era cierto y que en verdad habían sido peces; también confirmaron que en realidad ellas se encontraban en un entorno cubierto de agua, en el cual eran capaces de respirar (o algo por el estilo). Además que aparte de los peces, era difícil no distraerse por la flora marina llena de colorido se asentaba en cada esquina de los edificios.

-Este lugar me hace sentir que estuviera bajo el agua…-  Mencionó Noelle que si bien gracias a otros de sus Link hubiera tenido un efecto similar, al poder mantenerse dentro del agua sin ahogarse.

-Lo mismo pensamos Bayel y yo cuando vinimos a explorar.-  Añadió Joan.

-¿Dieron con aquel árbol que decías, en el cual se puede encontrar el amuleto?

-No… solo pudimos avanzar un poco o nos perderíamos.- Dijo Joan algo abrumada, después miró hacia Elwing.

-¿Has vuelto a ver algo?-Le preguntó.

Elwing se mantenía atenta a lo que había a su alrededor, pero no lograba ver a aquella niña hecha de luz. Negó como respuesta.

-Se perdió…- Les dijo. Noelle entendió que, aquella situación, parecía ser bastante relevante para su hija, de manera que optó por dar otra vuelta y conocer más del sitio.

-Sera bueno intentar encontrar el árbol. No debemos estar lejos del centro de la ciudad.- Propuso y siguieron caminando por lo que parecía un sendero que dirigía a un palacio marino. -Pensé que el elemento agua sólo lo manejaban los descendientes del Dios Seiryu, lo digo por mi padre…

-En realidad algunos los descendientes del Dios Genbu también lo pueden manejar, pero como complemento… Hasta donde sé el Clan Hikitsu sólo maneja la tierra como elemento principal y no combina con ninguno otro. No obstante, el lugar no me lo hace pensar así…

-¡Allá!-  Elwing de repente llamó la atención de Noelle y Joan. Fueron en busca de aquella niña hecha de luz aunque en realidad sólo Elwing parecía verla. Caminaron con rapidez ante la prisa de la pequeña por alcanzar aquella otra niña. Una vez que entraron al Palacio marino, se perdieron por varios de los pasajes. Estaban en el laberinto.

Noelle trataba de ver que había en su entorno, al mismo tiempo de prestar atención a su hija; Joan intentó hacer lo mismo, pero de repente se cayó de bruces; por inercia, Noelle volteó a verla, aunque de inmediato regresó la vista a su hija, quien se había metido a lo que parecía el jardín principal. Joan le indicó a la Guardiana que siguiera y Noelle así lo hizo. Al llegar al sitio, miró a aquella niña hecha de luz que hablaba con Elwing.

-La anciana, la madre y la hija… tus eres la última de tu descendencia.- Aquella niña hecha de luz se mostraba con más claridad al estar parada en un árbol que sobresalía en aquel jardín. Elwing trató de acercase.

-Sí. Venimos por mi abuelo, y mi tío Kei, están perdidos y necesitan nuestra ayuda.

-No eres muy fuerte… - Mencionó aquel Ser.

-No importa, quiero ayudar a todos.- dijo con sinceridad.- Hay un amuleto mágico, que nos puede llevar con mi abuelo. Mi mamá lo está buscando, ¿sabes donde ésta?

Aquella niña caminó y se acercó a Elwing, Noelle trató de mantenerse en silencio y no moverse, pero era inevitable, quería escuchar mejor y decidió irse acercando.

-Sí, sé donde ésta… pero una vez que ya no lo utilicen volverá… Ail forihg, aparecerá ante ti, solo si eres digna de guiar a un pueblo a la paz.

Elwing la miró y asintió, al igual que con Lugh aquellas palabras parecían decir algo más, dedicadas únicamente para ellos.

En ese momento la niña hecha de luz mostró mayor claridad, tenía el cabello rubio. Iba cubierta con una capa de colores abigarrados y cerrada con un broche de oro. Llevaba una túnica roja adornada con piedras y provista de una capucha, así como sandalias de hebillas doradas; su frente era ancha y su mentón fino; sus curvadas cejas eran negras, así como sus pestañas, que proyectaban sobre su rostro una ligera sombra que le embellecía las mejillas. Al ver más clara su imagen, se podía creer que sus labios eran de color rojo sangre. Sus dientes eran como un collar de perlas entre sus labios. Recogía sus cabellos en tres trenzas, dos de las cuales rodeaban su cabeza, mientras que la tercera descendía por su espalda hasta llegar a las pantorrillas. Mantenía entre sus manos un ligero bastón de forma entrelazada que tenía una empuñadura de oro. Sus ojos tenían un iris de tres colores; pronto aquella niña creció ante los ojos de Elwing y mostró la imagen de una mujer de cuerpo esbelto pero fuerte, parecía que iba armada. La mujer, se inclinó ante Elwing y le mostró un péndulo de jade verde, suspendido en una pulsera, aquella piedra muy similar al que Kei tiene, salvo porque él de éste último es de jade blanco.

-Guárdalo, simboliza la protección del hogar y una larga vida. Si lo usas bien te llevará a donde necesitas y más allá.

-¡Gracias!- Elwing asintió y con efusividad le dio un abrazo y aquel ser le correspondió.

-Y hazte fuerte, lograrás grandes cosas. – Aquella mujer se separó del abrazo y se levantó, sonrió ligeramente y se fue desvaneciendo hasta hacerse nuevamente una pequeña luz. Elwing se despidió con la mano y miró la piedra, la acercó a su pecho, volteó y sonrió abiertamente al ver a su mamá.

-¡Podemos ir con mi abuelo y mi tío Kei!- Celebró.

Noelle no supo que decir en un inicio, sencillamente sonrió.

-Sí, vamos por ellos. - Se acercó al árbol y trató de subir, para con ello ayudar a bajar a su pequeña, quien una vez cerca de su madre le brindó un gran abrazo.

-¿Viste a la niña de luz?- Preguntó Elwing. Noelle asintió.

-También vi que serás una hermosa mujer cuando crezcas; algún día te lo explicaré. – Le dijo en tono confidencial a su pequeña. Aquel momento de madre e hija parecía muy importante, al parecer Noelle había visto algo más en aquella escena, gracias a sus ojos de madre. –Vamos por Joan, se cayó y no ha venido para acá.

Fueron con Joan, por suerte no le pasó nada; no obstante, no había podido acercarse, ya que a su decir la entrada estaba bloqueada por “algo” más. Aquella ciudad en verdad parecía guardar muchísimos misterios.

-Me gustaría conocer quién es el descendiente del Clan de esta ciudad.-  Mencionó Noelle, por alguna extraña razón le hacía sentir bastante curiosidad.

-Tal vez algún día podamos conocerle Guardiana Noelle, es seguro que su padre lo sabe.

-Seguro que sí. Vamos con los demás… tendrás muchas cosas que contarle a tus hermanos. - Le dijo Noelle a su pequeña quien llevaba aquel péndulo, colocado en la muñeca, por medio de una pulsera, tal como Kei utilizaba el suyo.

Spoiler:

6. Mansión del Cuadrante Este del Dragón Seiryu: SoiBoshi
(東方青龍: 房星)

Una vez que se reunieron con los demás decidieron tomar un día de descanso, pudieron comer algo, aun cuando el lugar parecía estar cubierto de agua. Y encontraron un buen sitio para dormir. Al día siguiente decidieron utilizar aquel amuleto, aunque no sabían si sería capaz de llevarlos a todos; al final Eire, gracias a los conocimientos que su madre le enseñó, intentó entender un poco la esencia mágica de aquel péndulo y con ello pudo encontrar el método que les permitiría viajar.

-No vallamos directo al Clan Tomo.-  Advirtió Bayel.- Será mejor prepararnos en el Clan Soi.

-Me parece un buen consejo.- Mencionó Eire, quien conocía mejor a los Clanes del Dios Seiryu. Una vez que terminaron de arreglar todo para que nadie se quedara atrás, fue que alguien más apareció.

-¿Así que por fin te dejas ver?- Preguntó Owen.

Aquel chico de la Guadaña, que se había mantenido oculto se acercó, parecía bien vestido, como si proviniera de un estrato socioeconómico elevado y por supuesto, no se le veía lastimado.

-Quisiera seguirlos, claro si se puede.- Se desenvolvía con amabilidad y caballerosidad un poco exagerada, como si se esforzara en llevar a cabo ese comportamiento. Todos voltearon a ver a Noelle, quien en un inicio al sentir las miradas de los presentes optó por tomar una decisión.

-Puedes venir, pero si generas algún problema, te la veras conmigo personalmente.

-Buena amenaza- El Joven sonrió divertido.- Estoy de acuerdo.

-¿Cómo te llamas?- Preguntó Finnick, curioso.

-Mi nombre es Alexander Tercero. –dijo el joven con sencillez.

Pasando las presentaciones, juntos se fueron hacia una nueva ciudad: La ciudad del Clan Soi, de los Clanes del Dios Seiryu.

Dejaron atrás el ambiente acuático y encontraron ahora la imagen de una ciudad cuya edificación claramente reverenciaba a los dragones. Este lugar se le veía colorido y pintoresco pese al tiempo de abandono; en la cima de la Ciudad, cerca de lo que parecía un castillo, resaltaban dos estatuas de dragones acostados, vigilantes en dirección a la entrada de la ciudad. No había duda, se encontraban en una de las ciudades de los clanes del Dois Seiryu.

-Me gusta este lugar.- Señaló Noelle con sinceridad.

-A mi no…- Dijo Owen que se había hecho “chibi”. Noelle le volteó a ver y no pudo evitar reírse divertida.

-¿Que te pasó?-  Preguntó Noelle con diversión.

-Ahora Owen comprende en carne propia lo que sentíamos tú y yo Noelle al estar en tierras de los Clanes del Dios Genbu.

-Vamos Chiri, no llores.-  Joan alentó cerca de ahí a su compañera, que tampoco parecía muy a gusto de sentir aquel impedimento en sus habilidades.

-No ¡Ya me quiero ir! –  chilló.

Pasó rato, en lo que buscaron un sitio para descansar; no obstante, Owen no mejoraba en su actitud.

- Owen deja de quejarte tanto.- Insistió Eire.

-Claro, lo dice el que tenía un humor de perros cuando estaba en las tierras de los Clanes del Dios Genbu.- Owen le sacó la lengua.

-Owen deja de darle mal ejemplo a mis hijos.- Lo reprendió Noelle, mientras que los niños parecían muy divertidos de ver lo que acontecía.

Habían caminado por aquella ciudad, pero no habían encontrado a nadie. El silencio reinaba y la calma los invitaba a descansar y decidir cómo actuar para lo que fuese que viniera en la siguiente ciudad. Esta vez Noelle y Eire, podrían actuar con mayor facilidad al tener desbloqueados todos sus poderes; en cambio, Chiri y Owen no podían hacer mucho; sin embargo, éste último trató de ir en contra de las reglas y por lo tanto confrontó a Eire; en aquella pelea se demostró que Owen al menos podría defenderse pese a que no podría usar muchas de sus habilidades, además que sirvió para arreglar los roces que ya traían entre ambos. Bayel, Joan y aquel chico de nombre Alexander, se encontraban bien, sin muchas restricciones, por lo que no pusieron mucha preocupación al respecto.  Los niños de Noelle, por su parte, preguntaban cada tanto que podían sobre cualquier cosa que encontraran a su camino. Al final, entre todos optaron que esperarían al día siguiente para organizarse.

Al otro día, Noelle decidió irse a caminar por la ciudad, Finnick se había despertado antes y por lo tanto pudo ir con su mamá; Lugh y Elwing, que seguían dormidos, así que quedaron bajo vigilancia de Eire, quien esperaría a que los demás despertaran. En su camino, Noelle conoció a otra persona, que no parecía ser un sidh, pero notó que sí conocía aquel mundo e incluso sospechó que ella era descendiente del Clan Soi.

-¿Quién eres?-  Preguntó Noelle sin mucho rodeos. La chica de inmediato se percató en Noelle y sonrió con cortesía.

-Soy descendiente del Clan Soi, mi nombre es Mila. Y ¿ustedes quiénes son?- Preguntó, la chica se mostraba de unos 22 años de edad, de cabello color rubio y piel de tono muy claro; se encontraba vestida como una sacerdotisa y llevaba consigo un pequeño dragón blanco entre sus brazos.

-Mi nombre es Noelle Mir Delacroix; y él es mi hijo Finnick. - Se presentó, Finnick también saludó con su mano aunque observaba expectante a aquel dragón blanco

Al inicio Noelle habló con Mila y con ello la chica conoció un poco de la descendencia de Noelle, con respecto a su padre Reich; Noelle por su parte se enteró un poco de las habilidades de la chica, quien llegó a ese lugar por un especie de aviso que el mismo Reich le había comunicado antes de desaparecer con Kei. También le comentó a la Guardiana que ella, más que poseer grandes poderes, se ha dedicado a la cría de bestias salvajes y por supuesto al llegar a las tierras de sus ancestros, se había detenido a estudiar el lugar, ya que resulta que cerca de ese lugar existía un nido de dragones. Juntas, con Finnick, fueron a conocer el lugar; el pequeño hijo de Noelle se encontraba encantado, jugando con el pequeño dragón y, cuando llegaron al nido, encontró otros más igual de pequeños, con los cuales se dedicó a corretearse.

-Parece que tu hijo tiene una buena conexión con los dragones.

-Finnick es muy impetuoso y amigable, siempre quiere hacerse amigo de todos.– Justificó Noelle, aunque miraba que su hijo parecía comprender bien a los pequeños dragones. -¿Por cierto piensas ayudar para encontrar a mi padre?

Si hay una batalla no, pero puedo ayudarles a encontrar un medio de transporte por medio de la ayuda de los dragones. O en todo caso, pedirles que nos ayuden, si es necesario.

-¿En verdad? Puede que sirva bastante; me gustaría que nos acompañaras.

-Si no hay problema por las condiciones que te di, iré

-¡¡¡Rawr!!! ¡Yo los atraparé, no se escaparan!- Ambas voltearon a ver como Finnick ahora perseguía a los dragones, que jugaban como pequeños gatitos.

Owen apareció al poco rato, lo habían mandado a buscar a Noelle y a Finnick. Una vez que regresaron, pasaron otro día para conocerse y organizarse. Al final sirvió bastante conocer a Mila, quien les relató que la ciudad del Clan Tomo se encontraba en la cima de las montañas, rozando el cielo y las nubes; por lo tanto, si querían llegar sin problemas, sería a vuelo, tal como se lo había hecho de su conocimiento a Noelle; de esta forma irían montados en los dragones jóvenes que ella les elegiría. Todos aceptaron y, para llevar a los niños, decidieron que Elwing fuera con su mamá, que Lugh estuviera acompañado por Eire y que Finnick fuera con Owen.

No obstante, el vuelo no fue sencillo al irse acercando, el cielo se fue oscureciendo y en determinado momento vieron la silueta de un dragón que se perdía entre las nubes grises. Decidieron bajar a buscar un lugar seguro para los niños.

Spoiler:
7. Mansión del Cuadrante Este del Dragón Seiryu: TomoBoshi
(東方青龍: 氐星)


Al arribar a aquella ciudad: La ciudad del Clan Tomo, de los Clanes del dios Reiryu, se encontraron que todo se estaba destruido, sólo algunas edificaciones se encontraban casi intactas y por lo mismo les fue difícil encontrar un sitio seguro. Vieron lo que parecía una casa sin techo y estudiaron los alrededores antes de decidir si aquel sitio era lo suficientemente fiable. El entorno se sentía sombrío, pero extrañamente calmo. Al final optaron que Mila se quedaría al vigilando a los dragones que los habían traído; al cuidado de los niños estarían Joan, Bayel y Chiri; por lo que quienes irían a ver qué sucedía en el centro de la ciudad, serian Noelle, Eire, Owen y Alexander. Elwing, Finnick y Lugh aceptaron a regañadientes, sería la primera vez que no estarían junto a su mamá en ese mundo, y por su puesto querían ver a su abuelo; ante esto Noelle tuvo que calmarlos. Así, una vez listos, los que irían al centro de la ciudad, decidieron no perder más tiempo, así que fueron a investigar.

Chiri por su parte decidió ayudar a que los niños se distrajeran, por lo que optó por seguirles contando la historia del abuelo de los menores.

-Como les contaba, el Líder del Clan Amefuri, dispuesto a confrontar a la líder del Clan Tomite, pasó por muchas peleas hasta que por fin dio con el lugar en el cual ella se encontraba escondida. Aquel movimiento no tomó descuidada a la lideresa, quien supo responder a la confrontación. La pelea comenzó y de inmediato se mostró que el resultado de aquel enfrentamiento parecía quedar a favor del Líder del Clan Amefuri. Pero la lideresa le tenía una sorpresa más a su contrincante; de la relación que habían tenido entre ambos y en el tiempo que pasaron juntos, procrearon a un hijo. Ella lo crió por su cuenta y ya tenía 6 años, por su puesto ella siempre lo mantuvo oculto, mientras mandaba a aquellos de su confianza a la batalla que se había librado durante ese tiempo.

Por su parte, Eire les contaba lo mismo a sus compañeros.

–Esto provocó que el Líder del Clan Amefuri se viera inmerso en un gran dilema, sobre si eliminar a la Líder del Clan Tomite o apoyarla por el bien de su hijo. Aquello era una clara ventaja para la lideresa, ya que su hijo podría ser heredero de ambos clanes, y por lo tanto podría controlar su propio clan y el del Clan Amefuri.- suspiró.

Noelle pareció un tanto sorprendida con aquello.

-Pero entonces Kei podría ser…- inquirió. En respuesta Eire continuó con su relato.

-El Líder del Clan Amefuri, ante la disyuntiva, intentó detener la batalla. Pero la gente que lo seguía no estaba dispuesta a interceder. La única manera de que aquel joven líder podría hacer algo era ir en contra de la propia gente que lo apoyaba…

Nuevamente el relato había sido interrumpido, los presentes escucharon un fuerte retumbo; decidieron acercarse un poco más al centro de la ciudad, pero debido a la oscuridad que predominaba, por las nubes grises, no podían distinguir gran cosa.

-¡Genial! ¡Que empiecen los madrazos!- Dijo imprudente el joven Alexander.

A lo lejos, cercano a la montaña donde se encontraba apostada la ciudad, se dejó ver a un Ser colosal de fuego y piedra, apenas alcanzaban a ver la parte superior, se encontraba unido aparentemente con algo más.

-¿En verdad quieres ir contra eso tu solo?- Preguntó Eire, mirando a Alexander.

-¡Por supuesto que sí! ¡Será emocionante!

-No creo que ese sea nuestro oponente…- Añadió Owen, que señaló hacia arriba. –Parece que ya tiene uno…

Justamente aquel Ser se encontraba peleando contra un dragón; era el que habían alcanzado a ver en el cielo, mientras volaban en dirección a la ciudad. Mientras observaban, el suelo volvió a estremecerse.

Noelle trató de prestar atención en aquel dragón y distinguió el color azul metálico.

-Eire, ¿no es acaso el dragón de mi padre?  

En ese momento el dragón pasó cerca de donde se encontraban ellos y por lo tanto confirmaron lo que sucedía. En aquel sitio sobresalían dos figuras, una de Reich y otra de una mujer de cabello corto, de color negro hasta los hombros, ambos estaban peleando el uno contra el otro; mientras Eire y Noelle miraban aquella pelea, Owen por su parte se detuvo a buscar con la mirada a alguien más.
.
-No veo a Kei por ningún lado.- Comentó Owen un poco preocupado, pero Alexander le distrajo.

-Bueno, con su permiso… voy a partirle su mandarina en gajos a esa vieja….

Owen por suerte lo detuvo.

-Tú quédate aquí o Noelle te partirá la tuya si nos metes en problemas.

Noelle miró a Alexander.

-¿La conoces?

-Es Leyna, descendiente del Clan Tomite.

-Pensé que Kei podría tener relación directa con ese clan…- Noelle suspiró y volteó a ver aquella silueta que parecía de su padre.

-Puede que no estés muy equivocada Noelle.-  Añadió Eire.- El poder de que nos brindan los Dioses, en cada una de su gente es como las ondas en el agua; el poder tiene un punto de inicio, si sólo hay un heredero, el poder se acumulará sólo en él y podrá desarrollarlo sin límites; de lo contrario si hay varios herederos, la fuerza se propaga y se extiende hasta la última generación, haciendo que muchos no cuenten con las mismas habilidades; sólo sobresaldrá en quien las sepa desarrollar bien. En el caso de mi madre, mató a mi hermana y a todos los que tenían relación con mi familia, para darme el poder total. Owen esta en el mismo caso, hasta que decida heredar su poder a su hijo; pero Kei… en realidad poco se sabe de su familia de origen, incluso de sus propios padres…

-¡Bueno! Alexander tiene razón, nos estamos oxidando aquí… vamos en busca de Kei- Interrumpió Owen. Noelle y Eire miraron a su compañero, Eire siguió la plática, mientras miraba como Owen y Alexander se encaminaban al centro de la batalla.

-Tal vez de manera indirecta Kei esté relacionado con la familia Tomite. Hasta donde sé, el antiguo Líder del Clan Amefuri, no traicionó a quienes lo habían apoyado; pero sí defendió a la lideresa del Clan Tomite, por su hijo y buscó salvarlo al final. Aquel líder comprendió que su propio padre tuvo que pasar por la misma decisión de proteger a su familia, pese a que eso conllevara su muerte y ahora él haría lo mismo, sin importar las consecuencias.

Noelle miró a Eire.

-En ese caso, esa mujer… no solo podría ser heredera de los Tomite… sino que también del Clan Amefuri…  

-Sí, si es lo que pensamos, y si a Kei le ocurre algo… ella podría heredar todas sus habilidades, incluyendo las que han aprendido con sus viajes. –Noelle pareció preocuparse y volteó a ver a Owen.

-¡Owen! ¡Espérate!  

Era demasiado tarde, Owen se había ido con Alexander hacia el campo de batalla, justo donde una serie de rayos comenzaron a caer en la zona. Owen tuvo que buscar protegerse con ayuda de una barrera que creó alrededor de él y de su acompañante. Noelle y Eire se miraron y decidieron acercarse rápidamente.

-Reich siempre insistió que Kei tomara la posición de heredero directo de los Amefuri; según porque el mismo Dios Byako lo había elegido.- añadió Eire con inquietud, mientras corrian a la zona de batalla.

-¿Por qué mi padre no le explicó todo esto? Kei hubiera entendido que…- Noelle no continuó, al acercarse miraron que Kei se encontraba ahí, al parecer apoyando a aquella mujer que atacaba a Reich. Noelle corrió hacia donde se encontraban Owen y Alexander, ellos habían bajado ya por una de las laderas de la montaña, y una vez que alcanzó a Alexander, lo obligó a detenerse.

-¿Dime que poderes maneja esa vieja del Clan Tomite? Y no andes con rodeos.- Exigió Noelle. Alexander supo de inmediato que no era momento de jugar.

-Maneja las sombras mucho mejor que mi clan, es capaz de poseer cualquier tipo de sombra, siempre que encuentre la debilidad de las personas, aquel hueco en su corazón; pueden dirigir la vida de la persona a su gusto y beneplácito… toda una villanasa o ¿no?

-No es gracioso…- Noelle zapeó al joven, quien la miró con gesto ofendido.

-Creo que hay una forma de detenerla, aunque es solo una hipótesis...- Añadió; pero en ese momento, por culpa de la barrera que Owen creo en su momento, llamó la atención de los contendientes, por lo que pronto, frente a ellos vieron a la ahora descendiente del Clan Tomite: Leyna.

-Valla, así que vienen a ayudar a Reich…- Comentó la chica con frialdad, fijó la mirada en cada uno con detenimiento. –Dejame ver… los he estudiado a cada uno… El heredero del Clan Ashitare… -mencionó viendo a Eire.- Creo que tengo algo para tus ilusiones. El heredero del Clan Umiyame…- Añadió mirando a Alexander.- Cuando entenderás que nunca me ganaras con tus habilidades tan pobres.- Miró a Noelle.- Claro… la hija perdida… y Owen…- Miró a este con especial interés. Owen se hizo para atrás.

-No huyas… siempre has querido vengarte de todo lo que Reich te hizo sufrir, únete a mí. Juntos lo derrotaremos y te dejaré que le cortes la cabeza. –dijo con una sonrisa burlona; quienes se atrevían a voltear a ver a Reich, se percataron que éste seguía entretenido peleando contra aquella bestia que controlaba la descendiente del Clan Tomite.

Owen en un inicio iba a responder, pero algo lo detuvo. Miró con detenimiento los ojos de aquella chica y quedó en cierto estado de aturdimiento.

-¡Owen no le hagas caso, Stop ++!- Noelle atacó. La chica se detuvo de inmediato a una distancia considerable de Owen, pero con ello miraron que la sombra de la chica se encontraba envolviendo en una especie de abrazo a la de Owen.

-Si yo no traicionaré a alguien, menos tu- Eire fue directo contra Owen y de una patada en el pecho lo mandó a volar. Owen como respuesta reaccionó, apenas comprendió la situación y al ver a Eire en frente de él, se enojó. La sombra también se había soltado.

-¡¿QUÉ TE PASA?!

-¡Que esa mujer te estaba engatusando y tu ni resistencia pusiste!- Le respondió Eire. – Siempre fuiste un facilote…

Owen apenas comprendió aquellas palabras, pero de inmediato entendió que eran ciertas.

-Bueno… que quieres… siempre he querido una oportunidad como esta. No todos los días puedo deshacerme de Reich. ¡Y no soy un facilote!

Eire lo miró con exasperación; Owen conocía esa mirada en Eire y decidió no seguir insistiendo.

-Está bien, está bien, no traicionaré a Reich. Nunca, ya. ¡Contento!-  Dijo tratando de conciliar la situación con Eire.

-Agh ¡que aburrido! ¡Earthen dark soul! -La mujer tomó su arma y esta vez golpeó al suelo, tal como Kei lo hubiese hecho, pero de entre la tierra surgieron seres como humanos hechos de piedra. -Si no van a ayudarme, no estorben. – Dijo y les lanzó aquellos entes a atacarlos.

Cada uno puso una defensa a su manera, aunque Eire fue quien de inmediato invocó una de sus habilidades.

-Paradise lost: third book- En ese momento los seres se detuvieron en el aire, como si hubieran paralizado el tiempo y pronto se encogieron, volviéndose bastante diminutos a comparación de Owen, Noelle y Alexander; por lo que pronto pudieron deshacerse de ellos con facilidad.

-Te dije que tenía algo para ti.- Resolvió Leyna y del suelo surgió una edificación de piedra que cubrió a Eire, atrapándolo por completo. -Si no eres capaz de ver, no podrás hacer ninguna ilusión lo suficientemente beneficiosa para ti y tus amigos. - En ese momento con un movimiento de su mano hizo que la tierra comenzara a temblar y justo donde Owen, Noelle y Alexander se encontraban se abrió una fisura, por lo que para evitarla, no solo tuvieron que brincar; Owen elevó el vuelo con ayuda de sus alas y con ello ayudó a cargar a Alexander. Noelle también invocó sus alas de ángel y demonio, pero posiblemente no tuviera mucha posibilidad de moverse con rapidez. La edificación donde Eire seguía intacta.

Por último, la mujer cruzó sus manos y de la tierra que se había movido por la fisura generó nubes de polvo que los encegueció por un momento. En ese momento todos parecieron estar vulnerables ante Leyna, pero pronto fue envestida por Reich.

-¿Quien les dijo que vinieran?- Reclamó Reich a todos.

-Créeme que no lo hago con gusto.-  Respondió Owen de inmediato. Reich pareció reírse.

-¡Ayúdenme! Saquen a Kei y ¡váyanse de aquí!

Noelle miró a su padre mientras aun se quitaba parte del resto de tierra de su rostro. Miró a Owen.

-¿Voy con Kei? Tú te encargas de rescatar a Eire con Alexander.

-No lo creo, necesito ver que sucedió con él.-  Señaló Owen con cierta seriedad, que es un tanto extraña su forma de ser. –Creo que tu padre se encuentra un poco ocupado como para explicarlo…

Y era cierto, aquella batalla entre Reich y la descendiente de los Tomite, se encontraban en un duelo bastante serio, en el cual la mujer convocaba del suelo trozos de piedras en forma de estacas que se lanzaban contra Reich, éste las esquivaba con agilidad, pero era un hecho que no podía confiarse.

-Ok. Ve tú, yo los alcanzo en un momento.-  Asintió Noelle. Owen colocó a Alexander en un lugar cercano a donde se encontraba Eire encerrado. – Te encargo a Noelle… - le giñó un ojo, con un estilo un tanto seductor, y con ello elevó el vuelo hacia donde se encontraba Kei.

Noelle se acercó hacia donde se encontraba Alexander.

-¿A caso el hombre me estaba coqueteando?

-Conociendo a Owen dalo por hecho.- Sonrió Noelle, aunque luego su mirada mostró seriedad, al mirar a donde Eire se encontraba encerrado.- Supongo que si ataco, se puede derrumbar la tierra sobre Eire.

-Con agua sólo lo cubrirías de lodo.- concluyó el joven. Noelle pensó un momento antes de arriesgarse.

-Creo que tienes razón… Suiton: Suiryūdan no Jutsu-  Noelle decidió arriesgarse y de aquel jutsu creó una columna de dragón que se levantó y se lanzó contra aquella estructura de tierra; en un inicio pareció tener resultado, pero tras el paso del dragón la edificación seguía en pie.

Alexander decidió lanzarse y dar un puñetazo contra la edificación, pero por su puesto solo ganó un fuerte dolor en su mano.

-¡Ah nanita! Esto parece la pared de un edificio.- Sopló su puño, pues se había puesto rojo debido al impacto. Ante aquella acción de su compañero, Noelle puso los ojos en blanco y decidió no prestar atención y enfocarse en seguir debilitando aquella estructura de piedra con otro dragón de agua, más potente que le primero.

Alexander también invocó su guadaña de hoz verde y se lanzó a golpear, al parecer poco a poco iban avanzando con eso.

En ese momento explotó una fuerte energía cerca de donde Owen y Kei se encontraban, ambos estaban peleando el uno contra el otro.

-Así que no reaccionas por las buenas.- dijo Owen mirando a Kei que parecía ausente, como si actuara cual una marioneta.

Owen, se hizo para atrás y en ese momento invocó una especie de estrella de cinco picos, hecha de energía y fuego, esta comenzó a girar y aventarla contra Kei; éste último logró evitarlo, pero Owen no desistió, continuó peleando hasta lograr que aquella estrella tuviera el impacto que deseaba. Al lograrlo atrapar, lo encerró en una especie de jaula.

-Muéstrame que pasó antes de llegar aquí.

La esfera de fuego que atrapaba a Kei se hizo más pequeña, al punto de afectarle, el chico gato como respuesta gritó con fuerza y dolor. Owen miró con angustia, pero se mantuvo firme, invocó una pequeña esfera frente a él, en ella se podía ver una serie de imágenes: En ese momento había extraído unos de los últimos recuerdos de Kei.

Owen miró los recuerdos como si fuese una película; ahí observó como Kei había estado junto a Reich durante todo ese tiempo; al parecer, al igual habían tenido que caminar por tierras de aquel mundo, conociendo y tratando de ubicar a una persona; aquella persona era la descendiente del clan Tomite, quien al encontrarlos no dudó en separar a Reich y a Kei. El recuerdo se hizo borroso y no pudo ver más… Owen parecía preocupado, si quería seguir viendo que había ocurrido, tendría que extraer otro recuerdo y aquello podría traer un alto costo para Kei…

Se escuchó otro estruendo cerca de ellos. El dragon de Reich alzó el vuelo y seguido de él se vio incorporar a aquel monstruo de fuego y tierra con el que estaban peleando. El suelo tembló y grandes piedras cayeron.

-Fantástico… lo que me faltaba.- Owen se distrajo y en aquel momento de descuido provocó que Kei se liberara de aquella jaula de fuego y de inmediato se lanzara contra a Owen a pelear físicamente; esto tomó por sorpresa a Owen, quien apenas se defendió, dado que, las peleas cuerpo a cuerpo, no eran su fuerte. Noelle seguía sin poder liberar a Eire y Reich, por su parte, también seguía peleando fuertemente. Aquella pelea parecía que tardaría en terminar.

Por mientras, parte de los sonidos y estruendos de la pelea se escuchaban donde se encontraban Joan, Chiri y Bayel con los niños. Los pequeños se encontraban inquietos, por lo que tuvieron que llevarlos a que se distrajeran con los dragones. Además, en caso de que fuera necesario, eso les permitiría escapar de aquel sitio, tal como Noelle les había pedido para proteger a los menores. Y sirvió, en un inicio los niños se entretuvieron con los dragones. Mientras Joan y Bayel tuvieron la oportunidad de seguir hablando.

- Algo que no entiendo… es ¿Cómo terminó todo en su momento? ¿Cómo Reich recuperó un cuerpo y que pasó con el resto de los descendientes?

-Pensé que tú lo sabías… -  Comentó Bayel. - trataré de resumirlo… supongo que sí abras oído que: después de aquella guerra entre los clanes, los dioses decidieron castigar a los que sobrevivieron, enviándolos lejos para que no volvieran a pelear. Se dice que desde entonces, si se quiere tener conexión con los Dioses, solo sería con la muerte, de modo que si cualquier descendiente era capaz de sobreponerse de la muerte, podría ser digno de portar el poder de los dioses. Se dice que el único que sería capaz de unir a todos de nuevo seria Reich, quien cuidaría a los descendientes por toda la eternidad, como castigo a su ambición…

-Sí, lo conocía. Pero, como se llegó a eso…

-Se dice que en el momento en que el Líder del Clan Amefuri dio oportunidad para que el resto de los clanes que lo apoyaban atacara a los clanes de Genbu, él mismo optó por terminar con lo que había iniciado. De esta forma, en un pacto de “paz” con la lideresa del Clan Tomite, en el cual ambos se reunieron, la mató y después él se suicidó. Muchos rumoran que el Líder del Clan Amefuri lo hizo por estar poseído por Reich… y todo parecía ser así ya que al poco tiempo Reich, Líder del Clan Tomo, regresó. Se rumora que había robado un cuerpo, pero en realidad sólo él sabe que ocurrió, pero aquella manera de regresar fue lo que provocó su “castigo”. También, en ese entonces el desequilibrio amenazaba al mundo, la única manera que podían salvarse era moverse con aquellos “ajenos al mundo”, e irse de las tierras de los Cuatro Dioses, y para ello únicamente se podría salvar a uno de cada clan. En el caso del Clan Amefuri y el Clan Tomite, sólo se salvó al hijo de ambos líderes y Reich se encargó de su crianza.- Bayel suspiró. – Hay otras versiones, pero la verdadera únicamente Reich la sabe. Sin embargo, pese a que Reich estuvo al cuidado del hijo de su mejor amigo y de su peor enemiga, la situación no cambió mucho. Sabes, no podemos controlar del todo los actos de los demás, y veces por mucho que pensemos que podríamos haber hecho más, hay cosas inevitables, que resulta ser sólo responsabilidad de la propia persona que toma la decisión. Eso lo aprendió Reich, cuando aquel descendiente al cual había cuidado con tanto esmero lo traicionó.

-No creo que el Guardián Kei quiera traicionar al señor Reich.

-¿Y por qué no accedió a ayudarlo desde un inicio?-  Cuestionó Bayel con seriedad. – Tal vez las cosas no hubieran llegado a este grado.- señaló. Joan se mostró nerviosa y trató de justificar.

-Aww es que… los viajes… su esposa… creo que han sido muchas cosas. Aunque antes del último viaje… todos tuvimos un encuentro cercano a la muerte y luego que se fue de viaje…

-La muerte… la muerte para nosotros los descendientes de los dioses es el renacer a algo nuevo… ¿Kei no lo sabía?

-Creo que ni yo lo sabía…- Dijo Joan abrumada, ahora entendía un poco su miedo a la muerte.

-Pese a que las leyes que rigen el universo son ineluctables, nada es duradero, nada es eterno, todo está destinado a cambiar y a disolverse, para después renacer bajo una forma diferente. Todo está sujeto a cambios. Eso pasa con nosotros, los descendientes de los Clanes de los cuatro dioses; en nuestro caso, cada que encontramos la muerte sufrimos ese cambio y mientras que el espíritu inmanente sea fuerte, si aprovechamos y aprendemos de los cambios seremos “inmortales y eternos”, hasta que decidamos ceder nuestro poder a otra generación.

Joan miró a Bayel.

-Creo que eso lo escuché de mi madre…

-En fin. Si el alma de Kei estuvo mucho tiempo sin su cuerpo, o hubo mucho movimiento en la transición entre la vida y la muerte, él pudo quedar muy debilitado, tal como nos suele pasar… El costo hacia la evolución es alto… los dioses de la muerte pueden volvernos a la vida, pero el resto queda en nosotros. Y si Kei no se recuperó antes de todo esto…- Bayel contuvo el aliento, no quiso añadir más. – Confiemos que él logre salir adelante. Es posible que las otras generaciones en su familia se hayan equivocado, tal como el antiguo Líder del Clan Amefuri, pero en esta ocasión, siento que las cosas serán diferentes…

-¡Joan! ¡Bayel! Tenemos un problema.- Chiri llegó exaltada junto con Lugh y Elwing.

-¿Qué… que pasó?- Preguntó Joan, buscando a Finnick.

-No se… los niños jugaban pero Finnick estaba como platicando con los dragones, luego nos distrajimos, fue un segundo y Finnick se fue con uno de los dragones que elevó el vuelo. Mila ya fue por él.

-¡Ah no!- Joan parecía asustada. –Lugh, Elwing ¿ustedes están bien?  

-Mi hermano fue a ver a mi abuelito- Explicó Elwing.

-Logrará ayudarlo a volver.- Refirió Lugh.

Al parecer los niños comprendían bien lo que estaba pasando, mucho mejor que las chicas a su cargo.

-¡¡¡Su madre nos va a matar!!!- dijo Chiri casi llorando.

Nitch
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